miércoles, 12 de noviembre de 2014

Peregrinos en Yim Tin Tsai recuerdan a San Josef Freinademetz

HONG KONG (Agencia Fides, 12/11/2014) – La comunidad católica de la isla Yim Tin Tsai, de Hong Kong, rinde homenaje al gran misionero verbita San Josef Freinademetz (1852-1908), que vivió en estos lugares durante el período 1879-1880 antes de ir a la parte continental para comenzar su misión de evangelización en China. Cada mes, de hecho, de agosto a diciembre, los misioneros del Verbo Divino (SVD) promueven una peregrinación a esta isla.
 
Según la información enviada a la Agencia Fides, los verbitas de Hong Kong, guiados por el superior provincial, el p. J. Areechira, en octubre, han recordado junto con los fieles de Yim Tin Tsai, el aniversario de la canonización del padre Freinademetz, que fue realizada el 5 de octubre de 2003 por el Papa Juan Pablo II. El p. Areechira ha subrayado: “Yim Tin Tsai es un lugar de peregrinación para los verbitas. Todos los verbitas que llegan a Hong Kong deben hacer una peregrinación aquí. Yo mismo siempre traigo aquí a nuestros huéspedes para que conozcan a mi hermano de comunidad”. El “Centro de Yim Tin Tsai” se encarga de organizar la peregrinación preparando un itinerario espiritual y ambiental, con las estaciones del vía crucis, la meditación y la celebración de la Eucaristía.

El p. Freinademetz es el primer misionero del Verbo Divino fallecido en China. Fue ordenado sacerdote en 1875 y en 1879 partió en viaje hacia la China. Es considerado el pionero de la historia de las misiones de la Sociedad del Verbo Divino, que acababa de ser fundada. Primero fue a Hong Kong, a continuación a Shan-tung, donde durante casi 30 años se dedico sin descanso y con sacrificios increíbles, a la actividad apostólica y misionera, cuidando de la formación del clero local y también escribiendo un tratado teológico. Se las arreglo para escapar de la persecución de los Boxers y murió de tifus en Taickianckwang, China, después de haber trabajado duro sin descanso para sanar a los que habían sido afectados por la epidemia. Toda su vida estuvo marcada por el esfuerzo por hacerse chino entre los chinos, hasta el punto que escribió: “Amo a China y a los chinos, quiero morir en medio de ellos, y ser enterrado entre ellos”. Su tumba es ahora lugar de peregrinación.