El Cairo, EGIPTO (Agencia Fides, 04/01/2019) - También este año el presidente egipcio Abdel
Fattah al Sisi participará en la solemne liturgia copta de la vigilia de
Navidad en la nueva Catedral dedicada a la Natividad de Jesús,
construida en lo que será la nueva capital administrativa de Egipto.
Será la quinta participación del actual presidente egipcio en la
celebración solemne de las festividades navideñas de la Iglesia copta
presididas por el patriarca Tawadros II. Los medios de comunicación
egipcios califican esta ceremonia como una especie de inauguración
oficial del lugar de culto, dado que el año pasado se celebró la vigilia
de Navidad en la nueva catedral cuando aún no se habían completado los
trabajos de construcción.
La participación de Al Sisi en las liturgias de la Navidad copta,
generalmente transmitida en vivo por la televisión nacional, también
tiene como objetivo mostrar el vínculo sólido entre la mayor comunidad
cristiana de Oriente Medio y el actual hombre fuerte de Egipto. Al Sisi
es el primer presidente egipcio que ha participado presencialmente en
las solemnidades litúrgicas de los coptos. Su proyecto político define
el componente copto como un elemento no marginal de la identidad
egipcia.
La nueva catedral (ver foto) también quiere representar un símbolo de la
estrategia política con la que Al Sisi intenta asegurarse y asegurar a
su proyecto político la solidaridad de la Iglesia copta. La actual
presidencia egipcia ha contribuido directamente con 100.000 libras
egipcias a la primera financiación del trabajo de planificación urbana.
Según el líder egipcio, el nuevo lugar de culto representa “un mensaje
para Egipto y para todo el mundo”. Los medios de comunicación egipcios
presentan la nueva catedral copta como “la iglesia más grande de Oriente
Medio”. El perfil arquitectónico de la catedral, fiel a la tradición
copta, quiere evocar el Arca de Noé, y así volver a proponer la imagen
de la Iglesia como “una barca” de salvación que navega entre los
problemas de la historia hacia la meta celestial del Paraíso.
En el plano urbanístico de la nueva capital administrativa, a 45
kilómetros al este de El Cairo, Al Sisi quería incluir también la
construcción de la mezquita más grande del país, con la intención de
presentar la catedral y la mezquita como símbolos de convivencia y
unidad nacional.