Manila, FILIPINAS (Agencia Fides, 09/01/2019) - Más de cinco millones de fieles participaron en
la procesión anual del Nazareno Negro, llamada "Traslación", que
comeienzó hoy, 9 de enero, con una vigilia de oración durante la noche.
Esta fiesta es una manifestación de la devoción popular en Filipinas que
tiene más de cuatro siglos de antigüedad, con millones de devotos
poniendo sus esperanzas en el Cristo sufriente. El tema de "Traslación
2019" es "Devotos del Señor Jesús Nazareno: elegidos para servirlo". El
punto culminante del programa es la tradicional procesión que discurre
por las calles de Manila con una estatua, en madera negra, que
representa a Cristo llevando la cruz al Calvario. Miles de creyentes de
todo el país se reúnen en Manila para participar en este festival.
La estatua del Nazareno Negro fue traída a Manila en 1607 por misioneros
agustinos de México. También se cree que fue parcialmente quemado y
ennegrecido cuando el galeón que lo transportaba se incendió en un viaje
transpacífico desde México, otra colonia española en esa época.
Mons. Hernando Coronel, rector de la iglesia de San Juan Bautista, en el
distrito de Quiapo, Manila, explicó a la Agencia Fides: "La fiesta del
Nazareno Negro gira en torno a la devoción a Cristo sufriente, con quien
los filipinos se identifican, en su vida marcada por la pobreza y el
sufrimiento cotidiano. En la Traslación, una procesión de casi 24 horas,
la estatua es acompañada desde la tribuna de Quirino, en el Parque
Rizal, en el centro de Manila, hasta la Iglesia del Nazareno de Quiapo".
Para la ocasión, muchos sacerdotes se ocupan de las confesiones, las
bendiciones y la dispensación de los sacramentos.
Durante la santa misa celebrada esta mañana en la iglesia, el arzobispo
de Manila, cardenal Luis Antonio Tagle, en su homilía, dijo que "la
devoción al Nazareno Negro es amor a Jesús y no fanatismo. Un verdadero
devoto ama: la esencia de la devoción es el amor. El fanático solo se
aferra a algo que da valor a sí mismo. El devoto ama a Jesús. El
fanático no ama", recordó el Cardenal a los fieles.