Bangui, REPÚBLICA CENTROAFRICANA (Agencia Fides) – “Los asaltantes eran delincuentes comunes que
buscaban un botín fácil de obtener”. Así resumen las hermanas
combonianas italianas el asalto sufrido por las hermanas de la comunidad
Foyer de Bangui (Rep. Centroafricana), 5 de enero de 2019.
“Los asaltantes eran ocho o nueve”, explican las religiosas que han
recogido el testimonio de estas otras hermanas. “Entraron en la
comunidad y, amenazando con las armas, ataron y amordazaron a las tres
monjas. Pasaron miedo, ¿cómo no tenerlo?” República Centroafricana está
llena de bandas dispuestas a hacer cualquier cosa para obtener algo de
dinero. Muchas ex milicias están bajo los efectos de las drogas y, por
lo tanto, son aún más peligrosas”.
La misión ha sido completamente saqueada. Los ladrones también se
llevaron los relojes personales de las monjas. “Realmente fue una
terrible experiencia que ha traumatizado a las religiosas. Pero en
general están bien, abandonaron la misión y se refugiaron en la casa
provincial en Bangui. Es sabido por todos que el vecindario en el que
viven es particularmente problemático pero siempre quisieron quedarse
allí para compartir las dificultades de la población local y estar cerca
de los más pobres y necesitados, al igual que nuestras hermanas”.
La República Centroafricana es un país dominado por una guerra que se
está cobrando la vida de cientos de personas. La inestabilidad comenzó
en 2012 con el ataque del grupo rebelde Seleka, compuesto principalmente
por musulmanes pero también por mercenarios de países vecinos.
A principios de 2013, los rebeldes conquistaron la capital Bangui, lo
que obligó al presidente François Bozizé a buscar refugio en Camerún. El
conflicto pareció cesar cuando las milicias anti-Balaka se opusieron a
los rebeldes de Seleka. Esto llevó a enfrentamientos en todo el
territorio que gradualmente se convirtieron en enfrentamientos entre
bandas armadas, no tanto por razones ideológicas, como para controlar y
saquear a las comunidades locales.
Ni siquiera la visita del Papa Francisco, que inauguró el Año de la
Misericordia de 2015 en Bangui, logró aplacar los enfrentamientos que,
según el último informe de Amnistía Internacional, causaron miles de
muertes y obligaron a 538.000 personas a refugiarse en países como
Camerún, RD. Congo y Congo. 601.000 personas se han convertido en
desplazados internos. Al menos 2,4 millones de centroafricanos dependen
de la ayuda humanitaria y 1,4 millones se encuentran en condiciones de
inseguridad alimentaria.
Las monjas combonianas no encuentran motivaciones religiosas detrás del
ataque a la comunidad Bangui: “No podemos descartar nada, pero, dada la
zona en la que se encuentra la comunidad, nos inclinamos a pensar que es
un acto criminal común en lugar de una venganza de milicianos o ex
milicianos musulmanes contra una comunidad cristiana. El objetivo era el
botín, no había detrás causas religiosas”.