Dar es Salaam, TANZANIA (Agencia Fides, 12/11/2019) - Con la esperanza de que las semillas misioneras plantadas durante el Mes
Misionero Extraordinario de octubre de 2019 continúen brotando y dando
fruto en el apostolado misionero, el Arzobispo Giampietro Dal Toso,
Presidente de las Obras Misionales Pontificias (OMP), durante la
celebración final del Mes Misionero Extraordinario en Tanzania, destacó que “África es una gran esperanza para la
Iglesia universal”. Durante la solemne celebración eucarística celebrada
el domingo 10 de noviembre en el Centro Msimbazi en Dar es Salaam, con
la participación de obispos, religiosos y laicos, así como de las
autoridades civiles, el arzobispo puso de relieve el crecimiento de la
Iglesia africana en cantidad y calidad y, sobre todo, su crecimiento
misionero, ya que envía misioneros a diferentes países, no solo de
África sino de todo el mundo.
Monseñor Dal Toso invitó a mirar hacia el futuro, al año 2022, cuando se
conmemorará el cuarto centenario de la fundación de la Congregación
para la Evangelización de los Pueblos, el bicentenario del nacimiento de
la Obra Misionera para la Propagación de la Fe y el centenario de la
elevación de las Obras Misioneras al estatus de “Pontificias”. El
Presidente de las OMP agradeció lo que la Iglesia de Tanzania ha hecho y
está haciendo para promover las Obras Misionales Pontificias y todo el
trabajo de difusión del Evangelio. Invitó a “continuar cultivando el
espíritu misionero, especialmente entre las generaciones más jóvenes”.
Citando a San Juan Pablo II y al Papa Francisco sobre la urgencia de
revitalizar e intensificar la obra misional, lejos aún de estar
completa, el arzobispo Dal Toso recordó que “despertar la conciencia
misionera es la gran vocación de las Obras Misionales Pontificias”.
Nacidas en Europa para promover la evangelización en territorios
misioneros como Tanzania, las OMP han apoyado la creación y el
crecimiento de las Iglesias jóvenes. “Nuestra tarea ahora es continuar
con la misión de estas Obras, porque incluso ahora debemos difundir un
espíritu misionero en la Iglesia”, indicó monseñor Dal Toso quien además
instó a trabajar aún más para darlas a conocer, promoverlas e
implementarlas tanto en los planes pastorales de las diócesis como en la
vida de las pequeñas comunidades cristianas.
En la parte final de su discurso, el arzobispo se centró en el tema de
la familia, “sin la cual sería imposible construir una sociedad sana”, y
animó a “evangelizar en la familia, para que las familias también
puedan convertirse en evangelizadoras”. En este sentido, citó la
experiencia de las familias misioneras iniciada por las OMP de Paraguay
hace 10 años, cuando algunas familias comenzaron a visitar a otras
familias para hablarles del Evangelio. Hoy hay alrededor de 5.000
familias misioneras en varios países latinoamericanos. A partir de este
ejemplo, el Presidente las OMP propuso que en las familias católicas se
lea el Evangelio todos los días como una forma de oración común, ya que
“reunirnos en el nombre de Cristo nos permite conocerlo más íntimamente y
crear relaciones verdaderas. comunión entre nosotros”.