Kabul, AFGANISTÁN (Agencia Fides, 13/11/2019) - Comienza el proceso de paz en Afganistán con un
intercambio de prisioneros mientras que los resultados electorales de
las elecciones presidenciales del 28 de septiembre siguen siendo
inciertos. Ayer 12 de noviembre, el presidente Ashraf Ghani anunció la
liberación de tres miembros de los talibanes, Haji Mali Khan, Hafiz
Rashid y Anas Haqqani, hermano de Sirajuddin Haqqani, el líder de la red
yihadista y número dos del movimiento talibán. Una liberación tiene
como condición a su vez la liberación de dos profesores de la
Universidad Americana de Afganistán, secuestrados en Kabul en 2016. Son
el estadounidense Kevin King, de 63 años, y el australiano Timothy
Weeks, de 50.
El intercambio de prisioneros sirve para reiniciar el proceso de
negociación con los talibanes, interrumpido el 7 de septiembre pasado
cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el fin
de las negociaciones justo cuando el acuerdo parecía inminente. Ghani
pide a los talibanes que negocien directamente con el gobierno de Kabul y
acepten un alto el fuego de al menos un mes.
La próxima liberación de Anas Haqqani, miembro del ala más extremista de
los talibanes, ha provocado un acalorado debate en la sociedad civil
que se pregunta cuál es el precio de la paz. En las redes sociales, las
reacciones son opuestas: algunos elogian el coraje del presidente Ghani,
quien en las elecciones del 28 de septiembre solicitó un segundo
mandato, mientras que otros denuncian el acuerdo con los terroristas
responsables de la muerte de miles de personas.
“El diálogo es doloroso, pero necesario”, explica a Fides Negina Yari,
miembro de la organización “Peace House” en Afganistán, una organización
que, en sus propias palabras, “reúne a más de 1000 personas en 34
provincias afganas”. Entre ellos están los mensajeros de la paz: “Son en
su mayoría estudiantes universitarios que difunden un mensaje de paz y
reconciliación social. Lo hacen en las principales ciudades, pero sobre
todo en las zonas rurales”. Entre las cuestiones planteadas en estos
encuentros está la de “la inclusión de la sociedad civil y de las
mujeres en el proceso de paz ya que sin ellas no habrá estabilidad ni
reconciliación”. Es un proceso largo que debe abordarse: “Estoy
dispuesta a sentarme con los talibanes, aunque hace un mes mataron a mi
primo en el camino entre Ghazni y Kabul. Quiero preguntarles: ¿por qué
lo hacéis?, ¿cómo construir un Afganistán unido? Pero en el frente
político, no hay unidad porque algunos candidatos
presidenciales del 28 de septiembre, incluido el primer ministro
Abdullah Abdullah, están cuestionando el recuento de los votos mientras
se espera el anuncio de los resultados preliminares.