CIUDAD DEL VATICANO (Agencia Fides, 08/11/2019) - El nuevo número del Boletín de la
Obra Pontificia de la Santa Infancia (POSI) está dedicado a los niños y
niñas adolescentes y en estos días se enviará por correo electrónico a
las Direcciones Nacionales de las Obras Misionales Pontificias el mundo. Para este grupo de edad “puede parecer que el
trabajo de la Santa Infancia no está muy definido pero la realidad es
que tenemos muy presentes a los adolescentes”, explica en el editorial
la hermana Roberta Tremarelli, Secretaria General de la POSI.
Volviendo sobre los orígenes y el propósito de la Obra, la hermana
Roberta subraya que la POSI, como todas las instituciones, ha
evolucionado con el tiempo y, en consecuencia, se ha adaptado a las
diferentes realidades eclesiales, sociales y culturales, pero siempre
manteniendo el carisma original. “Hoy, la Obra de la Infancia Misionera
propone a todos los niños y adolescentes del mundo ser protagonistas en
la acción evangelizadora de la Iglesia a través de la oración, el
testimonio de vida, el sacrificio y la contribución material al Fondo de
Solidaridad Universal. De esta forma, la propuesta hecha a los
adolescentes permite crear un vínculo entre el niño misionero y el joven
misionero, un hilo rojo misionero que puede estar presente en la vida
de cada persona bautizada y ayudarla en el camino hacia la santidad”.
En su artículo, la hermana Érica A. Sánchez, de las Franciscanas
Angelinas de Santa Cruz, en Bolivia, puso como ejemplo el camino abierto
por el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes para detenerse en
algunos temas fundamentales de la relación entre la Iglesia y los
jóvenes, destacando que “todos los miembros del pueblo de Dios comparten
la responsabilidad única de llevar a cabo la tarea de la
evangelización, cada uno según su propia vocación y carisma. Nadie está
excluido. En este sentido, la Iglesia aprecia y considera cada vez más
la importancia, el valor y la contribución de todos sus miembros:
ministros ordenados, religiosos, laicos, ancianos, jóvenes, niños y
mujeres. Igualmente es fundamental repensar una pastoral que sepa
acompañar a todos”.
El tema central de este número, editado por la redacción, se titula
“Adolescentes, el mundo, la Iglesia” y parte de un análisis del período
crítico de la adolescencia, de las transformaciones físicas y
psicológicas y de la formación de la propia individualidad, para sugerir
qué tipo de relación debe establecerse con los adultos, y en particular
con los educadores, para que los jóvenes puedan ser protagonistas en la
misión de la Iglesia. “Esto no significa tanto dejar un espacio propio a
los niños y adolescentes, sino construir con ellos, ser una misión
juntos, integrar los caminos y las propuestas para activar dinámicas más
exigentes pero llenas de futuro”.
Además de la descripción general habitual de las experiencias y eventos
de la POSI en el mundo, en este número del Boletín se estrena una nueva
columna, “Hacia la santidad”, en la que se cuenta la vida de dos niñas,
miembros de la Obra de la Santa Infancia, Natalys de Cuba y Paulinka de
Polonia, que incluso en momentos de sufrimiento continuaron apoyando la
actividad misionera con sus oraciones y su actividad misionera.