Deir ez Zor, SIRIA (Agencia Fides, 19/11/2019) - El gobierno turco es “particularmente
sensible” con respecto a la condición de las comunidades cristianas en
Oriente Medio y con su contribución los cristianos sirios verán “que sus
santuarios volverán a la vida y sus iglesias serán reconstruidas, por
lo que quienes quieran podrán regresar a sus tierras y comenzar a rezar
allí nuevamente”. Con estas palabras el presidente turco, Tayyip
Erdogan, quiso negar las acusaciones de que las comunidades cristianas
son objetivo de la intervención militar turca en el noreste de Siria.
Las desafiantes declaraciones del líder turco se produjeron durante una
conferencia de prensa conjunta con el presidente de los Estados Unidos,
Donald Trump, después de la reciente reunión entre los dos líderes en
Washington la semana pasada. Erdogan habló de la agenda por el gobierno
turco a favor de los cristianos, afirmando que las comunidades
cristianas de las zonas fronterizas bajo el control de Turquía no sufren
ningún problema y han recibido “asistencia sanitaria y ayuda
humanitaria”.
Mientras tanto, en las áreas del noreste de Siria que una vez más se han
convertido en el lugar del conflicto armado entre los actores militares
presentes en la región, según diversas fuentes, la ciudad de Tal Tamr,
una vez habitada principalmente por cristianos sirios y caldeos, ha
terminado bajo control de las fuerzas armadas rusas, aliadas del
ejército sirio, con el consentimiento de Turquía.
Tal Tamr, un centro urbano de importancia estratégica en la provincia de
Hassakè durante el conflicto sirio, estuvo controlado durante mucho
tiempo por las milicias kurdas de las Unidades de Protección Popular
(YPG). La ciudad también estuvo bajo el control de la Fuerzas
Democráticas Sirias (alianza de milicias de diversos orígenes y
composición étnico-religiosa, apoyadas por los Estados Unidos y en la
que también convergió la milicia kurda del YPG).