Sydney, AUSTRALIA (Agencia Fides, 05/11/2019) - La Iglesia Católica Australiana dedica
noviembre a la oración por las personas en dificultad debido a la severa
sequía que afecta a ciertas zonas del país. Según el Servicio
Meteorológico Nacional de Australia, el este de Australia sufre la peor
sequía de los últimos cien años. Por invitación de la Conferencia
Episcopal de Australia, parroquias, escuelas, familias y comunidades
católicas de todo el país participarán en la campaña nacional de oración
para que termine la sequía.
Monseñor Columba Macbeth-Green, de los Padres Paulinos, obispo de
Wilcannia-Forbes explica que “aquellos que viven donde hay abundancia, o
al menos suficiente agua no parecen ser conscientes de cuánto
sufrimiento está causando la sequía y lo que conlleva. Los laicos,
religiosos, sacerdotes, obispos y toda la Iglesia de Australia deben
mostrar solidaridad con los afectados por la falta de agua, ofreciendo
oraciones y apoyo práctico”.
El obispo, responsable de una diócesis que ocupa casi la mitad de Nueva
Gales del Sur donde están algunas de las zonas más afectadas por la
sequía en el país, señala: “El mes de oración es una respuesta adicional
al trabajo realizado en las comunidades afectadas. Varias
organizaciones religiosas, caritativas y gubernamentales ya están
haciendo un trabajo extraordinario, apoyando a las personas con bienes
materiales, ofreciendo apoyo financiero y respondiendo a las necesidades
psicológicas y espirituales de los ciudadanos. Pero en un contexto de
fe, parte de nuestra respuesta al problema es también la oración”.
También la Biblia, explica el obispo, presenta historias en las que la
lluvia representa un regalo de Dios para las personas que sufren: “En
tiempos de sequía como la que estamos experimentando ahora, debemos
rezar a Dios por el regalo de la lluvia: el Señor tendrá el poder para
colmar nuestras tierras áridas y también para levantar los espíritus
caídos de muchas personas”, concluye.