Niamey, NÍGER (Agencia Fides, 18/11/2019) - Catorce meses han pasado ya desde que fue
secuestrado el misionero de las SMA (Sociedad de Misiones Africanas),
Pierluigi Maccalli, quien fue raptado en Níger el 17 de septiembre de
2018. Su cohermano, el padre Mauro Armanino, envió
a Fides la siguiente nota.
“Oración por la liberación de Pier Luigi: Dios Padre nuestro, nos llamas
a la libertad ... concédele a tu siervo, esclavizado, que encuentre la
libertad”. Con esta oración, -recitada durante las misas en la diócesis
de Niamey y en otros lugares-, comenzó la reunión con los catecúmenos
del sector de Niamey ayer domingo 17 de noviembre. Se rezó en “el lugar
de la memoria”, que recuerda los ataques a las iglesias de Zinder y
Niamey del 16 de enero de 2015 a través de una estatua quemada de la
Virgen, una cruz rota y una capa de cenizas.
Entre los dos eventos hay una continuidad dramática. Es la misma
violencia la que ha perpetrado estos crímenes de odio que reducen al
otro a un enemigo que ha de ser eliminado. El día mundial de la
tolerancia se celebró el 16 de noviembre. Una palabra ambigua, pero
portadora de innumerables consecuencias. En nuestra sociedad de Níger,
se ha facilitado la reducción progresiva de los “anticuerpos” que
garantizan la “convivencia” en la sociedad.
El secuestro de Pierluigi pone de manifiesto lo que la reacción al
semanario satírico Charlie Hebdo había despertado en su tiempo. La
mezcla entre lo político, lo ideológico y lo religioso destruyó en una
mañana lo que la fe paciente y la tenacidad de las comunidades
cristianas habían construido. No se hizo nada para evitarlo y ningún
culpable fue llevado a juicio. Después de todo, es la misma impunidad
que ha asumido en la violencia que afecta a los más pobres en Níger,
Burkina Faso y Malí. Los catecúmenos, reunidos cerca de las cenizas de
las iglesias, permanecieron en silencio y atentos. El domingo es el día
de la resurrección”.