Manila, FILIPINAS (Agencia Fides, 05/12/2019) - Todos los filipinos están llamados a construir
una sociedad mejor a través del amor fraternal y el diálogo
interreligioso: este es el llamamiento emitido por el arzobispo Rómulo
G. Valles, presidente de la Conferencia Episcopal católica de Filipinas,
en la carta pastoral publicada por los obispos con motivo del "Año
especial del ecumenismo, el diálogo interreligioso y de los pueblos
indígenas", lanzado por la Iglesia católica filipina el 1 de diciembre,
en preparación para la celebración del 500 aniversario del advenimiento
del cristianismo en el país, que se celebra en 2021. Según la
información de la Agencia Fides, el tema central, elegido para el Año,
ha sido tomado del Evangelio de Juan “Que todos sean uno” (Jn 17:21).
“El amor fraternal también requiere que caminemos juntos en la
construcción de un mundo mejor, preservando el nombre de la justicia y
la misericordia, las bases de la prosperidad y la piedra angular de la
fe", escriben los obispos en la carta enviada a Fides. "Las enseñanzas
religiosas nos invitan a permanecer arraigados en los valores de la paz,
a estar siempre dispuestos a pedir perdón por nuestros errores, a estar
dispuestos a perdonar a los demás por el mal que nos han hecho",
agregan.
Los obispos citan "la reciente visita apostólica del Papa Francisco a
Oriente Medio, Tailandia y Japón, que ha promovido una cultura de
encuentro y solidaridad" y reconocen "los desafíos de la convivencia
entre diferentes religiones a medida que construimos la unidad y la
armonía en el comunidad".
“Un diálogo abierto, honesto, amoroso y respetuoso de la vida, la
oración y la acción es el único camino hacia la armonía en la comunidad.
Están en juego grandes valores - como señala la carta- es decir, la paz
y la armonía, en particular en las zonas de conflicto armado; la
solidaridad en la lucha por el cambio social; la cura de los males
sociales; la integridad y la justicia social en nuestra tierra".
En este contexto "la Iglesia exhorta a los fieles a colaborar con
personas de otras religiones y culturas. Los cristianos, mientras dan
testimonio de su fe y su forma de vida, deben reconocer, preservar y
alentar las verdades espirituales y morales que se encuentran entre los
pueblos de otras religiones y tradiciones, y también su vida social y
cultural”, se lee el texto.
Según los obispos, "el diálogo interreligioso no apunta simplemente a la
comprensión mutua y a las relaciones amistosas. Sino que alcanza un
nivel mucho más profundo, un nivel espiritual, en el que el intercambio y
el compartir consisten en un testimonio mutuo de las propias
convicciones y en una exploración común, respetuosa y empática de las
respectivas convicciones religiosas”.
La Iglesia, recuerda, ha propuesto cuatro formas de diálogo: el diálogo
de la vida, en el que las personas se esfuerzan por vivir en un espíritu
de apertura y cercanía; el diálogo de la acción, en el cual los
creyentes colaboran para el desarrollo integral y la promoción humana;
el diálogo del intercambio teológico, en el que los especialistas
intentan profundizar su comprensión de sus respectivos patrimonios y
valores religiosos y espirituales; el diálogo de la experiencia
religiosa, en el que los fieles comparten sus riquezas espirituales, por
ejemplo, en relación con la oración, la fe, la contemplación de Dios.
“El objetivo final del diálogo - señala el texto -, es que toda la
humanidad viva en armonía y amor fraterno. Este amor fraterno
garantizará la paz en nuestra tierra, algo que en realidad parece
difícil de alcanzar”, afirman, recordando los desafíos y conflictos que
siguen estando presentes en el territorio filipino. En la conclusión,
los Obispos exhortan a todos los hombres y mujeres de buena voluntad,
con motivo del Año del Diálogo y el Ecumenismo, a "vivir en armonía,
respetando las diferencias de los demás y protegiendo los derechos y
libertades de toda la humanidad".