Caacupé, PARAGUAY (Agencia Fides, 05/12/2019) – “No podemos quedarnos ajenos ante las diversas
realidades que afectan la vida de tantos paraguayos, por eso como
jóvenes denunciamos: La actitud corrupta de muchos líderes políticos,
que siguen traficando influencias, que no miran ni escuchan a la
ciudadanía, faltando el respeto a la dignidad y el derecho de cada
paraguayo, el pueblo está harto de los que se benefician y solo buscan
llenarse los bolsillos a cuesta de gente humilde y trabajadora”. Así se
lee en el Manifiesto de la Pastoral de Juventud”, publicado al finalizar
el Trienio de la Juventud celebrado por la Iglesia de Paraguay del 2017
al 2019 (véase Fides 9/11/2019) que ha sido clausurado con una
peregrinación al Santuario de la Virgen de Caacupé el 30 de noviembre,
hasta donde han viajado jóvenes provenientes de todas las regiones del
país.
En el Manifiesto, recibido en la Agencia Fides, los jovenes se lamentan
de que “la Justicia se haya convertido en un instrumento corrupto y
manejado por poderes políticos y económicos, siendo utilizada a favor de
intereses particularer”; además creen que “la Salud Pública es un
derecho fundamental y no solo privilegio de algunos, por eso nos duele
que niños tengan que morir por negligencia, falta de medicamentos o
equipos necesarios, como así también tantas personas que fallecen en el
camino en busca de una mejor atención. Es triste ver como muchos
hospitales de nuestro país se encuentran cayéndose a pedazos y están sin
insumos”.
La violencia, el narcotráfico y la inseguridad reinan en el país, donde
ningún ciudadano se siente seguro, continúa poniendo de relieve el
manifiesto de los jóvenes, que denuncian la ausencia total de aquellos
que deberían garantizar el orden público y evitar las amenazas por parte
de los grupos armados.Además resaltan como aunque existen leyes
ambientales, están solo en el papel y no se llevan a la práctica por lo
que el país sufre una profunda deforestación a diario.
Ante esta situación, los jóvenes paraguayos expresan sus deseos: que los
gobernantes sean atentos a las necesidades del pueblo, que recuerden
que su compromiso es servir a toda la ciudadanía; que se promuevan
políticas de generación de puestos de trabajo para la población juvenil,
para que no se vean obligados a emigrar; “que se ponga a la vida humana
como prioridad absoluta, cuidando y protegiendo la salud de cada
paraguayo desde la concepción hasta la muerte”; que la familia como
fundamento de la sociedad, no sufra más actos de violencia, ni
feminicidios.
Además exigen medidas de seguridad pública efectivas para todos los
ciudadanos, así como que se investiguen a las personas que explotan a
los campesinos y a los indígenas, “forzándolos a que abandonen sus
hogares y sus tierras, migrando a las ciudades, lo que crea cinturones
de pobreza que son aprovechados para el clientelismo político”.
Los jóvenes paraguayos se solidarizan y rezan por la paz en América
Latina, “para que los gobernantes tengan sabiduría y escuchen los
reclamos justos de su pueblo, a fin de que pueda regresar el orden y la
paz a nuestros países hermanos”. Además animan a todos “como jóvenes y
laicos a tomar el protagonismo dentro de la construcción de una sociedad
mejor, para lograr su transformación en Cristo, buscando siempre el
Bien Común”. Por último el manifiesto exhorta a todos los jóvenes “a que
no se dejen engañar por los falsos ídolos de este mundo como las
adicciones, el materialismo y la vida fácil, porque tenemos la certeza
que el único que puede dar verdadero significado a la vida es Jesús,
porque Él vive y te quiere vivo, Él te llama y te espera siempre, por
eso, Joven, decile sí a la vida, decile sí a Jesús”.