Bagdad, IRAK (Agencia Fides, 04/12/2019) - No habrá árboles de Navidad en las iglesias ni
en los atrios de entrada, no se realizarán conciertos ni recepciones
oficiales: será una Navidad sobria y sin momentos conviviales públicos
la que celebrará la Iglesia Caldea en Irak, país sacudido por las
protestas y los enfrentamientos callejeros que han causado hasta ahora
cientos de muertes en todo el país, y que continúan aún después de la
renuncia del primer ministro Adel Abdel Mahdi. Así lo ha solicitado el
patriarca caldeo Louis Raphael Sako, como signo de cercanía a las
familias de los fallecidos y heridos que se puede contar tanto entre los
manifestantes como entre las fuerzas de seguridad. En particular, se
han cancelado las tradicionales recepciones de las autoridades políticas
y religiosas ante la sede del Patriarcado para intercambiar saludos con
el Patriarca y sus colaboradores. En la sede del Patriarcado, solo se
llevarán a cabo momentos de oración e intercesión por las
almas de las víctimas e para invocar el regreso de la Paz en todo el
país. El patriarca Sako – como informan fuentes del Patriarcado caldeo-,
invita a destinar los recursos que se han ahorrado en instalar festones
y decoraciones navideñas, a las donaciones a orfanatos y hospitales.
En los últimos días, en un texto publicado por el patriarcado caldeo, el
patriarca Sako había esbozado un intento de "interpretación teológica"
de las manifestaciones de protesta que sacuden a algunos países de
Oriente Medio, introduciéndolo con una referencia histórica a las
teologías de liberación latinoamericanas: “la Teología de la
liberación”, se lee en el texto firmado por el Patriarca y cardenal
Raphael Louis Sako “nació del dolor y la angustia de los países
latinoamericanos, debido a la corrupción política, administrativa y
financiera presente en la mayoría de esos países". De manera similar
-continúa la comparación del Patriarca-, lo que mueve las
manifestaciones en curso desde hace casi dos meses en Irak y Líbano, que
ven involucrados sobre todo a los jóvenes de ambos sexos, es el apego a
la Patria, el deseo de ver “los derechos humanos legítimos”
garantizados y que se ponga fin a la deriva del sectarismo, la exclusión
social
y la corrupción “que dominan el país desde 2003 (año en que el régimen
de Saddam Hussein fue derrocado por una coalición internacional liderada
por Estados Unidos).