CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 3 de diciembre de 2019).- "La educación cívica en la era digital" ha sido el tema tratado por
los ministros de Educación de los Estados Parte de la Convención
Cultural del Consejo de Europa en París el martes 26 de noviembre.
La revolución digital plantea nuevos retos para la escuela del siglo
XXI: por un lado, ofrece nuevas y potentes herramientas; por otro,
requiere con una urgencia cada vez más creciente identificar criterios
éticos compartidos, para formar a niños y jóvenes en la utilización de
la gran cantidad de datos disponibles, aprovechando su potencial y
conociendo al mismo tiempo los riesgos de manipulación asociados al
tratamiento masivo de datos, así como los peligros derivados de la
intrusión en la esfera privada y del ciberacoso.
La Santa Sede, que es parte en la Convención Cultural desde 1962,
estuvo representada en la Conferencia por el arzobispo Paolo Rudelli,
nuncio apostólico, y por Mons. Yovko Pishtiyski, consejero de
nunciatura. En su discurso, Mons. Rudelli se hizo eco del llamamiento
del Papa Francisco en favor de una reconstrucción del pacto educativo,
basada en la interacción de todos los implicados en la educación,
principalmente los niños y los padres, en la apertura a todas las
dimensiones de la persona humana, incluyendo la espiritual, y en la
participación activa en el bien común, que lleva a los jóvenes a cuidar
de su comunidad, de su país y de la casa común que es el planeta tierra.
Los ministros reunidos en París adoptaron una declaración en la que
se comprometen a que las escuelas garanticen, desde una edad temprana,
la adquisición de las competencias digitales necesarias para vivir en
una sociedad democrática, en particular las que promueven la formación
de un espíritu crítico, la participación ciudadana y la responsabilidad
ecológica.
Al adherirse al texto adoptado por la Conferencia, la Delegación de
la Santa Sede emitió una declaración interpretativa, recordando una vez
más que entiende los términos "género" o "estereotipos de género" como
referidos a las diferencias sexuales basadas en la identidad masculina y
femenina.
A continuación, los ministros de Educación debatieron la propuesta
francesa de crear un observatorio de la enseñanza de la historia en el
Consejo de Europa.