Roma, ITALIA (Agencia Fides, 10/02/2020) – “Para nosotros los Camilos, el aniversario de la
jornada Mundial de los Enfermos es una oportunidad para poner el
compromiso al servicio de la vida más frágil en el centro de atención,
donde los enfermos dan testimonio de su camino de sufrimiento”: así lo
como comenta a Fides el Padre Gianfranco Lunardon, Secretario General de
la Orden de Ministros de Enfermos (los Camilos), hablando de la Jornada
que se celebra cada año el 11 de febrero, en la memoria litúrgica de la
Bienaventurada Virgen María de Lourdes. “El cuidado y la asistencia a
los enfermos – recuerda -, siempre ha sido parte de la historia de la
caridad de cada comunidad cristiana, según la palabra de Jesús: 'Estaba
enfermo y me visitaste' (Mt 25, 35) y hoy continúa en todo el mundo”.
Establecido en 1992 por Juan Pablo II como un momento especial de
oración y para compartir, la Jornada de los Enfermos se encuentra ahora
en su vigésimo octava edición. El tema del mensaje elegido por el Papa
Francisco para 2020 está tomado del Evangelio de Mateo: “Vengan a mí
todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso”
(Mt 11, 28). “El Santo Padre a través de este mensaje - explica el
Secretario General a Fides -, invita a toda la comunidad que sufre a
encontrar refrigerio en el encuentro con Jesús: es el Señor el único que
ofrece esperanza, que nos trae la salvación. Quien experimenta el fiel
amor de Dios y su consuelo en su vida – continúa-, tiene la obligación y
el deber de permanecer cerca de los hermanos más débiles y hacerse
cargo de sus debilidades. Todos los fieles - especifica el religioso -,
están llamados a convertirse en misioneros en lugares de sufrimiento
para traer el anuncio y la presencia de Dios y de la Iglesia”.
En muchas partes del mundo, el trabajo de la Iglesia contribuye a
brindar esperanza a quienes viven en una situación de desesperación y
sufrimiento: “Todas nuestras comunidades cristianas”, señala el p.
Lunardon, “surgieron gracias al trabajo de misioneros y voluntarios
animados por el espíritu evangélico”. Según informa el religioso, en la
isla de Taiwán, la presencia de misioneros camilos, desde principios de
los años cincuenta hasta hoy, ha llevado a la construcción de un gran
hospital con 700 camas, un Centro para personas con discapacidad mental
con 230 residentes, un nuevo hogar para ancianos con 150 camas y la
fundación de la primera facultad de ciencias de enfermería en la isla,
que hoy cuenta con más de tres mil estudiantes. El testimonio de amor y
cuidado por los enfermos también da otros frutos misioneros, dice el p.
Gianfranco: “En Uagadugú, Burkina Faso, la acogida y el cuidado de los
enfermos en las diversas estructuras sanitarias territoriales,
representan un punto de encuentro entre las diferencias y las
especificidades culturales y religiosas que coexisten en el país”.
Desde el principio, los misioneros camilos han dado gran importancia al
Día de los enfermos porque, subrayando el valor del servicio espiritual y
corporal, a los enfermos, también se subraya la misión propia de cada
persona enferma: “Con la promoción de la salud y el tratamiento de la
enfermedad – recuerda el p. Lunardon - cooperamos en la obra de Dios
creador, glorificamos a Dios en el cuerpo humano y expresamos fe en la
resurrección. Cada año en nuestras iglesias - continúa el Padre
Gianfranco -, la Jornada del enfermo se celebra solemnemente
administrando la unción sagrada de los enfermos. Estos ofrecen su
sufrimiento a Dios. San Camillo de Lellis, nuestro fundador – concluye
-, nos enseñó a colocar al hombre en el centro de la mirada y la acción:
el acogía y valoraba a todas las personas heridas por el sufrimiento en
su más profunda e inalienable dignidad”.