Pekín, CHINA (Agencia Fides, 06/02/2020) – “Los suministros médicos y las medicinas se
están acabando gradualmente. Nuestros médicos, enfermeras, religiosas y
laicos están expuestos al peligro de infección por coronavirus. Como
directora del hospital, estoy muy triste y preocupada, pero soy una
religiosa y tengo confianza, confío en nuestro Señor Jesucristo y en la
protección materna de la Virgen María. Sabemos que el Papa y la
comunidad católica de todo el mundo están rezando por nosotros y están
con nosotros: esto nos da mucha fuerza": estas son las conmovedoras
palabras de la religiosa directora del hospital católico administrado
por las religiosas de la Congregación de la Santa Esperanza, en la
diócesis de Xian Xian, en la provincia de He Bei. Al igual que en ese
centro de salud, muchos otros hospitales dependientes de la Iglesia
Católica en China continental están en primera línea para hacer frente a
la aparición de la propagación del coronavirus, acogiendo y
tratando a las personas contagiadas.
Organizaciones caritativas
católicas, diócesis, parroquias, movimientos eclesiales, sacerdotes,
religiosas y fieles laicos individuales están haciendo todo lo posible
para responder a las necesidades de la población china, haciendo sentir
el apoyo de la Iglesia universal. Las comunidades católicas se han
movilizado desde el principio para participar en esta "lucha contra el
tiempo": muchos hospitales católicos, empresas y fábricas propiedad de
los fieles se han puesto a disposición de las autoridades civiles para
recibir a los contagiados o para producir los materiales médicos
necesarios.
Por otro lado, la comunidad católica también se ha activado de inmediato
a nivel espiritual, lanzando un sincero llamamiento a la oración, al
que se han unido miles de comunidades en China continental y fuera del
país. Además, "Jinde Charitie", la organización caritativa católica más
grande activa en China continental, ha emitido un llamamiento de
recaudación de fondos en el que participan entidades internacionales
como Caritas Internationalis y países individuales, que han hecho sentir
su apoyo después de las palabras pronunciadas por Papa Francisco
durante el Ángelus el 26 de enero. El llamamiento de Jinde Charities ha
recibido una gran respuesta, especialmente en muchos hospitales
católicos administrados por órdenes religiosas en todo el mundo. Según
la información de Fides, a día 5 de febrero, Jinde Charities ha recibido
6 millones de yuanes (equivalentes a unos 800 mil euros) del mundo
católico: una suma ya destinada en su totalidad a la compra de los
primeros materiales de emergencia. Del 3 al 5 de febrero, Jinde Charitie
proporcionó más de 10 trajes de aislamiento, 100 máquinas para el
sistema respiratorio y 30 toneladas de desinfectantes, demostrando
concretamente el apoyo de toda la comunidad católica china y la Iglesia
universal.
“Somos católicos, nuestro corazón y nuestro mensaje de amor es
universal. Allí donde sea necesario, estamos listos para hacer sentir
nuestra cercanía y caridad con la humanidad que sufre, sin distinciones
de religión, etnia o nacionalidad", refiere don Wang Wei, párroco de la
parroquia de Shao Lin Kou de la diócesis de Tian Jin. Según el párroco,
"es imposible contar la inmensa movilización de manera generalizada,
porque ahora es una acción que toca a todas las comunidades católicas en
China continental, que están haciendo su parte, tanto con oraciones,
novenas, rosarios como con compromisos concretos".
La vida de fe en China también se ha adaptado a la emergencia: según la
información de Fides, dada la imposibilidad de reuniones de asamblea o
reuniones de fieles, se recurre al entorno virtual, para continuar
nutriendo el espíritu y la vida comunitaria. Las nuevas herramientas
tecnológicas y aplicaciones de mensajería (como WeChat) se utilizan para
compartir las lecturas de la liturgia del día, las palabras de los
obispos y las homilías de los sacerdotes en grupos y comunidades de
fieles. Con la presencia de mensajes diarios, se trata de hacer que los
ancianos, enfermos y necesitados, solos, se sientan cómodos y
consolados. Las redes sociales en la comunidad católica china están
llenas de calor humano, fluyen de espiritualidad y también son canales
de evangelización porque las personas ven a los bautizados en acción,
listos para dar y compartir la esperanza del Evangelio.