Samalut, EGIPTO (Agencia Fides, 07/02/2020) – En la diócesis copta ortodoxa de Samalut, se
están realizando celebraciones para conmemorar a los "mártires coptos de
Libia" en el quinto aniversario de su martirio. Las celebraciones, que
comenzaron el sábado 1 de febrero, finalizan el domingo 16 de febrero y
se están llevando a cabo principalmente en la iglesia y el museo
dedicados a los mártires, construidos con el apoyo concreto del gobierno
egipcio y ambos inaugurados en 2018. En el museo, el 15 de febrero se
inaugurará la exposición de nuevo material documental sobre la historia
de los mártires coptos de Libia, con leyendas, paneles ilustrativos y
contribuciones audiovisuales preparadas en árabe, inglés y francés.
En el santuario-museo de los mártires coptos de Libia también se conservan como reliquias las esposas que ataban
las manos de los mártires, mientras eran sacrificados, y lo que queda de
los uniformes naranjas que los verdugos afiliados al llamado Estado
Islámico (Daesh) hicieron vestir a las víctimas de sus macabras
ejecuciones, siempre filmadas y difundidas a través de Internet. Entre
las exhibiciones en el museo también se encuentran las monedas que
llevaban en los bolsillos de los cuerpos martirizados y sus zapatos,
junto con algunos documentos de identidad y los registros de trabajo en
los que dos de ellos indicaban sus actividades laborales cotidianas.
Los 20 coptos egipcios y uno de sus compañeros de trabajo ghanes habían
sido secuestrados en Libia a principios de enero de 2015. El video de su
decapitación fue publicado online por sitios yihadistas el 15 de
febrero siguiente. Justo una semana después de la noticia de la masacre,
el patriarca copto ortodoxo Tawadros II decidió inscribir a los 21
mártires asesinados por Daesh en el Synaxarium, el libro de los mártires
de la Iglesia copta, estableciendo que su memoria se celebrase el 15 de
febrero.
Los restos mortales de los coptos asesinados en Libia por los yihadistas
habían sido identificados a fines de septiembre de 2017 en una fosa
común en la costa libia, cerca de la ciudad de Sirte. Sus cuerpos habían
sido encontrados con las manos atadas a la espalda, vestidos con los
mismos trajes naranjas que usaban en el macabro video filmado por los
verdugos en el momento de su decapitación. “El video que muestra su
ejecución - señaló después de la masacre a la Agencia Fides Anba
Antonios Aziz Mina, obispo católico emérito copto de Guizeh -, fue
construido como una escalofriante puesta en escena cinematográfica, con
el objetivo de difundir el terror. Sin embargo, en ese producto
diabólico de ficción y horror sediento de sangre, se ve que algunos de
los mártires, en el momento de su ejecución bárbara, repiten 'Señor
Jesucristo'. El nombre de Jesús fue la última palabra que afloró a sus
labios. Como en la pasión de los primeros mártires, se confiaron a Aquel
que pronto los recibiría. Y así celebraron su victoria, la victoria que
ningún verdugo les puede quitar. Ese nombre susurrado en el último
momento fue como el sello de su martirio”.