Belén, PALESTINA (Agencia Fides, 07/12/2019) - El Niño Jesús, nacido en Belén, es "el Príncipe
de la Paz", y por este motivo la finalización de los trabajos de
restauración en la Basílica de Belén de la Natividad "también se
convierte en una llamada a la paz, una exhortación a la paz, un
compromiso con la paz. En Tierra Santa, sobre todo se trata de un paz
como que es fruto de la justicia, paz alcanzada con dificultad pero
tenazmente a través de la disponibilidad a la reconciliación, el respeto
mutuo, la voluntad de diálogo, el amor”. Con este llamamiento a la paz
en Tierra Santa, ha terminado la intervención del Cardenal Pietro
Parolin, Secretario de Estado de Su Santidad, durante la ceremonia para
la presentación de la finalización de la restauración de la Basílica de
la Natividad.
La iniciativa, organizada por la Embajada del Estado de Palestina ante
la Santa Sede, ha tenido lugar el jueves 6 de diciembre en la Sala de
Conferencias de los Museos Vaticanos. El evento, marcado por momentos
musicales y la proyección de documentales cortos sobre la campaña de
restauración, ha contado con los discursos breves del Ministro de
Relaciones Exteriores palestino, Riyad al Maliki, de la Dra. Barbara
Jatta, Directora de los Museos Vaticanos, del Embajador del Estado de
Palestina ante la Santa Sede, dr. Issa Kassissieh, del Dr. Ramzi Khoury,
Director del Alto Comité Presidencial para la Gestión de Iglesias en
Palestina, del Padre Ibrahim Faltas ofm de la Custodia de Tierra Santa y
del Dr. Gianmarco Piacenti, CEO de la empresa de restauración italiana
Piacenti Spa, que se ha encargado de la difícil tarea de restaurar la
Basílica.
En su intervención, el cardenal Parolin ha dado las gracias a todos los
responsables de la gestión de la Basílica de Belén (Patriarcado greco
ortodoxo de Jerusalén, Custodia franciscana de Tierra Santa y
Patriarcado armenio apostólico de Jerusalén) que en la organización de
los trabajos de restauración "han dado un hermoso testimonio de
colaboración", y al presidente palestino, Mahmoud Abbas,"que se ha
comprometido personalente con el proyecto". La "obra paciente,
competente y precisa de renovación", ha remarcado el cardenal, "ha
puesto de manifiesto el esplendor de la Basílica de la Natividad. Sin
duda los amantes de la historia y el arte estarán complacidos, ya que
pueden volver a admirar los tesoros de este monumento, un patrimonio
distinguido de la humanidad. Pero, sobre todo, somo los creyentes
quienes más nos regocijamos, porque las intervenciones llevadas a cabo
con habilidad y amor permiten que ese lugar sagrado tan querido por
el cristianismo haga resplandecer aún más el misterio que custodia, el
misterio de Dios hecho hombre por nosotros los hombres y por nuestra
salvación”.
La restauración de la Basílica de la Natividad, en Belén, comenzó en
2013, y ha contado con la colaboración de las tres comunidades
eclesiales (greco ortodoxa, armenia y franciscanos de la Custodia) que
tienen derechos y propiedades específicos sobre la iglesia, regulados
por el Status Quo. El trabajo ha involucrado a alrededor de 400 expertos
en restauración y personal especializado, para devolver al antiguo
esplendor el lugar sagrado que la UNESCO había incluido entre los
edificios históricos de culto en riesgo, por el daño que, sobre todo,
los agentes atmosféricos habían producido en el techo y en las
estructuras de madera que lo soportan.