Nzara. SUDÁN DEL SUR (Agencia Fides, 06/12/2019) - “Somos una familia del pueblo de Dios, en
servicio participativo a la Iglesia”. Es el tema del Primer Sínodo
Diocesano organizado por la diócesis de Tombura-Yambio del 27 de
noviembre al 7 de diciembre en el Centro de Palica, en Nzara, en el
estado de Gbudue. Esta es la primera asamblea sinodal en la historia de
Sudán del Sur. Sacerdotes, religiosos y laicos de toda la diócesis
participan en este encuentro histórico.
El arzobispo Eduardo Hiiboro Kussala, obispo y organizador, explica a
Fides: “Dios todopoderoso y siempre vivo, guía y apoya continuamente a
tu Iglesia peregrina que has establecido como el sacramento universal de
la salvación. Así comenzó la Oración por el Sínodo Diocesano que todos
los fieles recitaron durante casi tres años mientras nos preparábamos
para este evento tan importante, el primero en la historia de nuestro
país”.
“Como Iglesia peregrina, continúa el obispo, no somos una realidad
estática, sino que estamos en un viaje continuo a través de la historia
hacia ese fin último y maravilloso que es el Reino de los Cielos. Tras
la invitación de Jesús de “ir y hacer discípulos a todas las gentes”,
las actividades misioneras de la Iglesia surgen del anuncio de
Jesucristo, el Hijo de Dios y el Salvador del mundo.
Desde su inicio, la Iglesia ha sido una iglesia misionera”, indica
monseñor Hiiboro, quien dice que está completamente satisfecho de este
primer sínodo. “Desde el comienzo del proceso del sínodo, la dinámica ha
sido la de buscar, escuchar y discernir, es decir, buscar la opinión de
todos, escuchar a todos y discernir con todos los que forman parte de
nuestra Iglesia. Esta forma de hacer implicó a fieles, religiosos y
sacerdotes. Del proceso está resultando un diálogo fructífero. Los
delegados, hombres y mujeres de cada una de nuestras 35 parroquias y
seis decanos, así como muchos miembros del clero de la diócesis,
asistieron a esta primera celebración sinodal diocesana motivada por los
desafíos que enfrentamos en nuestra diócesis de Tombura-Yambio.
Monseñor Hiiboro destaca el amor a la Iglesia, la fe y la esperanza para
el futuro demostrada por los participantes: “En todas las
deliberaciones surgió la necesidad de escuchar la Buena Nueva de la
misericordia de Dios, la Buena Nueva de la esperanza cristiana y la
Buena Nueva de la salvación en y por medio de Jesucristo y su Iglesia.
Sudán del Sur es un lugar de sufrimiento y este sínodo es visto por
todos como un signo de esperanza en la búsqueda de una solución
definitiva para nuestra trágica situación”. “Es más que nunca evidente
que la renovación interna requiere de un cambio profundo de mente y
corazón, y el crecimiento espiritual personal debe estar enraizado en la
Eucaristía (especialmente a través de la participación en la misa
dominical) y en la devoción a la Santísima Madre. Debemos abrazar las
enseñanzas de la Iglesia, participar en la vida parroquial y en las
obras de misericordia”, asegura el obispo. “Entre los objetivos de este
Sínodo
está llegar a aquellos grupos que se sienten en la periferia de la
Iglesia, los llamados “católicos desaparecidos”, los que son extraños a
la Iglesia y también a las jóvenes víctimas de la guerra. Llegar a ellos
con amor y compasión es parte de la misión que requerirá nuevos métodos
para alcanzar a grupos a los que quizá no llegan los medios de
comunicación tradicionales. Todos los miembros de la diócesis católica
de Tombura-Yambio están llamados a compartir con alegría nuestro amor a
Dios, a la Iglesia y hacia todos los que nos encontramos”.
Monseñor Hiiboro recuerda dos aspectos generadores de esperanza: el
acuerdo de paz firmado para poner fin a la sangrienta guerra civil que
estalló en diciembre de 2013 y el anuncio del
Papa Francisco de visitar el país. “Observamos
los signos positivos y avanzamos, confiando en la gracia de Dios”,
concluye.