Bogotá, COLOMBIA (Agencia Fides 02/08/2021) - El 7 de febrero tuvo lugar el secuestro de la religiosa colombiana Gloria Cecilia Narváez Argoty, misionera en Mali, y “la Iglesia sigue rezando por su salud y su pronta liberación”, como ha dicho el arzobispo Francisco Javier Múnera Correa, obispo de San Vicente del Caguán y presidente de la Comisión Episcopal de Animación Misionera. Según la nota de la Conferencia Episcopal de Colombia, el Obispo ha reiterado el llamado a la libertad, el respeto a su dignidad humana y su condición de religiosa, enteramente dedicada al servicio de los más necesitados en tierras de misión.
Múnera también ha enviado un saludo de aliento y cercanía a las
religiosas de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María
Inmaculada, a la que pertenece la hna. Gloria Cecilia, recordándolas que
los obispos no se olvidan de la hna. Gloria Cecilia y piden su regreso
inmediato. También ha recordad y rezado por el eterno descanso de la
señora Rosita Argoty de Narváez, la madre de la religiosa, quien
falleció el año pasado sin haber podido cumplir su deseo de ver libre a
su hija. Por último, ha valorado los esfuerzos de la Sección para las
Relaciones con los Estados, oficina que se ocupa de las relaciones
diplomáticas del Vaticano con los Estados del mundo, que sigue
trabajando por la liberación de la religiosa.
La hna. Gloria Cecilia, recuerda la Conferencia Episcopal, fue
secuestrada el 7 de febrero de 2017, mientras realizaba su servicio
pastoral en la aldea de Karangasso, cerca de Koutiala, a unos 400
kilómetros al este de Bamako, capital de Malí, en África Occidental. La
hermana Gloria trabajaba con los más pobres, era una gran defensora de
la vida, brindando atención especial a los niños despreciados por la
cultura local. Había impulsado un orfanato, donde siempre trataba de
garantizar a los pequeños una buena calidad de vida, ayudándolos en sus
necesidades básicas, además de tratarlos con amor y ternura, como una
verdadera madre.
Hace un año, el 6 de febrero de 2020, durante los trabajos de la
Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Colombiana, tres años
después del secuestro, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de
Istmina-Tadó y miembro de la Comisión de animación misionera, dijo: “No,
no nos hemos olvidado de sor Gloria Cecilia Narváez, estamos unidos en
una oración confiada en Dios para que el Señor toque el corazón de estas
personas y la hermana encuentre la libertad”.