Ciudad de Guatemala, GUATEMALA (Agencia Fides, 09/02/2021) – Luego de que Honduras solicitó al gobierno de Guatemala una investigación sobre los hechos de violencia ocurridos contra los migrantes en Guatemala, la comunidad internacional abrió los ojos a este nutrido grupo de migrantes que continúan su marcha hacia Estados Unidos.
El obispo de la diócesis de Huehuetenango, cardenal Álvaro Ramazzini,
concedió una entrevista al diario Prensa Libre en la que habla de la
emigración y se detiene en lo que considera la causa principal, la
pobreza, definida como "una forma de violencia estructural".
"Toda persona tiene derecho a migrar, especialmente en situaciones en
las que necesita escapar de la persecución y los peligros que amenazan
la vida, como la pobreza, que es un atentado contra la vida porque
muchas personas, con los niveles de pobreza en que viven, no Pueden
tener una vida digna ” dice el Cardenal.
Sobre la violencia que sufrió el grupo de migrantes, prosigue el
Cardenal: “Sin duda hay que respetar las leyes de cada país, hay que
reconocer su soberanía, pero al mismo tiempo hay que reconocer el
derecho a migrar. Cómo combinar los dos principios es complicado, por
eso hemos instado a los gobiernos a exigir políticas que favorezcan la
presencia de migrantes porque no todos son delincuentes ni ladrones”.
El cardenal Ramazzini, ante la realidad guatemalteca, comenta: "Este
país no ha implementado políticas para promover un mayor empleo para la
gente. Los campesinos han sido abandonados y el mismo sistema de
recaudación de impuestos, que debe permitir recursos para satisfacer las
necesidades de el resto de los guatemaltecos, no funciona, por eso las
Conferencia Episcopales de Centroamérica piden que haya una reunión de
los Presidentes para abordar este tema de manera global y hacer un
frente común. Esta situación no se puede solucionar con un riguroso
control fronterizo o con la represión, las propuestas y acciones deben
provenir del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), que tiene
que ver con la falta de soluciones estructurales que generan pobreza y
violencia”.
Al finalizar la entrevista, el Cardenal recuerda que la responsabilidad
es de todos: "Todos somos responsables a distintos niveles: familias,
políticos, legisladores que no favorecen leyes que promuevan el
desarrollo, empresarios que en general solo buscan sus propios
intereses, comerciantes, sindicatos y organizaciones sociales que no se
conviertan en agentes de desarrollo. Aquí todos somos responsables”.