En el documento de la EEPA, centro especializado en cuestiones relativas a la construcción de la paz, la protección de los refugiados y la resiliencia en el Cuerno de África, publicado el 26 de marzo, Abiy afirmó que Eritrea ha aceptado retirar sus tropas de Tigray tras el prolongado conflicto entre el Gobierno Federal de Etiopía y el Estado de Tigray, dirigido por el partido político Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF).
La nota recibida también en la Agencia Fides indica que, según la EEPA, ambos países “han llegado a un acuerdo, basado en un espíritu de confianza mutua, para seguir fortaleciendo las relaciones bilaterales e incrementar la cooperación económica en la medida de lo posible”.
Desde el comienzo de las hostilidades, el 4 de noviembre de 2020, la población de la
zona ha experimentado una crisis humanitaria sin precedentes y “todos, incluidos los refugiados eritreos, se han quedado sin alimentos, medicamentos básicos, agua, o acceso a los servicios esenciales y a la asistencia sanitaria”, como ya había declarado el mismo obispo de la Eparquía católica de Adigrat, Mons. Tesfassilasie Medhin. Según fuentes locales, la región está al borde de la hambruna, de 50 a 100 personas mueren de hambre y de inanición cada día, mientras que la crisis y los tiroteos se intensifican incluso más allá de las fronteras regionales de Tigrinya.
Hasta la fecha, son muchos los países y organizaciones, entre ellos los dirigentes del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), los miembros de la Conferencia Episcopal de Etiopía (ECBC), los prelados de la Asociación de Conferencias Episcopales de África Oriental (AMECEA), los Misioneros de la Consolata y Pax Christi Internacional, que han hecho un llamamiento al diálogo pacífico pidiendo a las partes implicadas en la región del norte de Etiopía, devastada por la guerra, que pongan fin a la violencia y depongan las armas.