El mensaje dice: “Nosotros, obispos de Bangladesh, en nombre y representación de nuestros fieles, nos arrodillamos con la hermana Ann Nu Thawng, que el 28 de febrero se arrodilló ante los militares y les suplicó que dejaran de disparar a los inocentes y, en cambio, tomasen su vida. Nosotros también sufrimos como el pueblo de Myanmar. Nosotros también sentimos el dolor en nuestros corazones por las privaciones y la opresión del pueblo de Myanmar. Hacemos un llamamiento a la junta militar de Myanmar para que tenga sentido común y se siente a una mesa de diálogo con las personas afectadas para resolver esta crisis política en el país, en lugar de disparar a sus propios ciudadanos. Nos unimos a la Iglesia de Myanmar en las oraciones y la adoración en busca de la paz, el amor y la misericordia de Dios para el pueblo y la nación de Myanmar”.
Los obispos bangladesíes recuerdan que el 1° de febrero de 2021, los militares dieron un golpe de estado destronando al gobierno democráticamente elegido en el poder, encarcelando a ministros y parlamentarios, entre ellos al presidente y a Aung San Suu Kyi, jefe de la Liga Nacional para la Democracia y consejero de Estado. Los militares acusaron al gobierno de fraude en las recientes elecciones y de corrupción. Tras el golpe, el general Hlaing, jefe del ejército, justificó el golpe diciendo que “los militares están del lado del pueblo y forman una democracia verdadera y disciplinada”. “En realidad, hemos visto a diario en los medios de comunicación que los militares están disparando a personas cuya única culpa es su deseo de democracia y paz. Hasta ahora han matado a más de 600 personas desarmadas en protestas pacíficas”, señalan.
Las protestas golpistas son las más masivas desde la llamada “Revolución Azafrán” de 2007. “Entre los manifestantes hay profesores, estudiantes, abogados, funcionarios bancarios y empleados públicos. Los cristianos de todas las confesiones también han salido a la calle con sus conciudadanos. Los militares tratan de aterrorizar a la gente, que está dispuesta a morir en las calles. La Iglesia católica también se ha puesto del lado de la gente en las calles de Myanmar y en solidaridad”, escriben los obispos de Bangladesh. Y continúan: “El cardenal Charles Maung Bo, líder de la Iglesia de Myanmar, ha llamado a la calma a todos los sectores de la población. Ha pedido a los militares que liberaran al presidente encarcelado, a los ministros, a los parlamentarios y especialmente a Aung San Su Kyi, y que inicien un diálogo para resolver la crisis nacional.
La Iglesia de Myanmar está preocupada por el futuro de los fieles y de las comunidades étnicas, como Kachin, Karen, Shan. Dado que las fuerzas armadas de Myanmar han gobernado el país durante muchos años, imponiendo la cultura y las tradiciones budistas, se teme que los militares puedan imponer restricciones indebidas a las Iglesias”.
La Iglesia de Myanmar está preocupada por el futuro de los fieles y de las comunidades étnicas, como Kachin, Karen, Shan. Dado que las fuerzas armadas de Myanmar han gobernado el país durante muchos años, imponiendo la cultura y las tradiciones budistas, se teme que los militares puedan imponer restricciones indebidas a las Iglesias”.
En esta situación, toda la comunidad católica de Bangladesh expresa su solidaridad y cercanía a la Iglesia y al pueblo de Myanmar, asegurando la cercanía espiritual y la oración.