Villavicencio, COLOMBIA (Agencia Fides, 03/10/2019) – "Oremos al Señor para que el Padre Jhony
sea acogido en la casa del Padre; oremos por la conversión de sus
asesinos y rechazamos todas las formas de violencia que amenazan la vida
y la dignidad de las personas", con estas palabras la Arquidiócesis de
Villavicencio, por la voz de su pastor, Mons. Oscar Urbina Ortega,
informa sobre la muerte violenta del presbítero Jhony Ramos, párroco de
la parroquia de Jesús de la Misericordia en el barrio de Comuneros en la
ciudad de Villavicencio, que tuvo lugar el 2 de octubre.
El sacerdote de 53 años fue encontrado muerto, atado de pies y manos, en
la casa parroquial. Un primer comentario de la policía que investiga lo
que sucedió es que fue víctima de un robo, dado que recientemente había
organizado una lotería parroquial. "Los primeros signos muestran que el
sacerdote fue sofocado y golpeado en la cabeza con un instrumento
contundente, esperamos obtener más información sobre los resultados de
la autopsia", comentó a la prensa un funcionario de la policía a cargo
de la investigación.
El padre Jhony es el segundo sacerdote colombiano asesinado en este año
2019. Era muy popular entre todos los fieles, a
pesar de que había estado liderando la parroquia durante solo 4 meses.
El Cauca ha sido disputado entre el ejército, los paramilitares y la
guerrilla de las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (Farc). En
lugar de la guerrilla, desmovilizada, hoy las viejas y nuevas bandas
armadas están tratando de "recuperarla". Está en juego el control de los
campos de coca, o mejor, de la tierra que a los grupos armados les
gustaría convertir en plantaciones de drogas, dado el clima favorable.
La Iglesia siempre ha sido protagonista al solicitar la presencia del
Estado y el desarrollo en esta área. Después de los violentos
enfrentamientos del 3 de abril en el Cauca, donde murió un manifestante y
otros seis resultaron gravemente heridos, el alcalde de Pasto, Pedro
Vicente Obando, había pedido reunirse con el obispo Oscar Urbina,
presidente de la Conferencia Episcopal para solicitar formalmente la
mediación de la Iglesia Católica para tratar de promover el diálogo
entre las comunidades indígenas del Cauca y el presidente Duque. El 15 de marzo, la Iglesia católica, a través del
obispo de Popayán y los vicarios apostólicos de Guapi y Tierradentro,
las jurisdicciones eclesiásticas que comprenden el territorio del Cauca,
habían insistido en la solicitud de "avanzar en la construcción de un
pueblo reconciliado y pacífico".