Nairobi, KENIA (Agencia Fides, 07/10/2019) - Las diferentes conferencias episcopales y cada
diócesis de África han sido invitadas a crear una oficina especial que
se ocupe de la trata de seres humanos en el espíritu de Santa Marta como
principal recomendación de la segunda conferencia regional africana del
Grupo Santa Marta, celebrada en Nairobi del 1° al 4 de octubre.
El Grupo Santa Marta es una alianza global de jefes de policía, obispos y
comunidades religiosas que trabajan en colaboración con la sociedad
civil en la lucha contra la trata de personas, calificada por el papa
Francisco como "un crimen contra la humanidad".
La conferencia sobre "Sensibilización de las comunidades locales y del
gobierno sobre los peligros de la trata de seres humanos" reunió a más
de 100 delegados de nueve países (Kenya, Sierra Leona, Angola, Uganda,
Nigeria, Sudáfrica, Eswatini, Ghana y el Reino Unido), entre los que se
encontraban representantes de la Iglesia, de los organismos encargados
de la aplicación de la ley, a nivel regional e internacional, así como
de organizaciones que trabajan en el ámbito de la migración y el control
de los movimientos humanos.
Los delegados recomendaron que las diferentes conferencias episcopales
trabajen con las autoridades policiales, el poder judicial, el
departamento de inmigración y la policía para hacer frente a la trata de
personas. Monseñor Philip Anyolo, arzobispo de Kisumu y presidente de
la Conferencia Episcopal de Kenia, en su discurso de apertura pidió "la
creación de asociaciones y colaboraciones efectivas con el objetivo de
cortar el cordón umbilical de la trata de seres humanos y la esclavitud
de nuestro tiempo".
En su mensaje a los participantes, el cardenal Vincent Gerard Nichols,
arzobispo de Westminster, presidente del Grupo Santa Marta, destacó el
arduo trabajo de los delegados, y señaló que, en este momento, la lucha
contra la trata de personas es más urgente e importante que nunca.
"Debemos recordar que la trata de seres humanos es una actividad
delictiva extremadamente lucrativa y que quienes la practican no tienen
límites ni en su afán de lucro ni en su insensible indiferencia hacia la
dignidad humana. Hay que detenerlos y salvar, amar y apoyar a las
víctimas", dijo el cardenal en el discurso, leído en su nombre por el
padre Mark Odion, coordinador del proyecto africano – Grupo Santa Marta.