Port Moresby, PAPÚA NUEVA GUINEA (Agencia Fides, 10/10/2019) - La educación y el desarrollo de los niños
y jóvenes es la mejor inversión que un país puede hacer para mejorar el
progreso de su próxima generación. Este fue el punto clave del
encuentro celebrado en los últimos días en Waigani que reunió a diversas
organizaciones e instituciones sociales y religiosas que trabajan al
servicio de la educación, entre ellas cristianas de diferentes
confesiones.
"La educación es importante para tener buenos ciudadanos y para lograr
esto se necesita más inversión en la juventud", explicó Uke Kombre,
secretario del Departamento de Educación, quien destacó el papel de la
mujer y añadió: "necesitamos movilizar y consolidar todos los
departamentos en apoyo de la educación para empoderar a las futuras
generaciones del país".
"Los que tienen hijos siempre quieren lo mejor para ellos, no sólo
queremos que sobrevivan, queremos que crezcan y que hagan una
contribución proactiva a la sociedad", dijo Mcloughlin, representante de
UNICEF en Papua Nueva Guinea, uno de los oradores del seminario.
Las aproximadamente cien personas presentes en el encuentro, todas ellas
implicadas en el campo de la educación, pudieron ver un trabajo
realizado por los 27 estudiantes de la escuela primaria Santa Ana
quienes tuvieron la oportunidad de mostrar sus habilidades.
Los líderes cristianos subrayaron la necesidad de una cooperación
fructífera entre la Iglesia y el Estado en el campo de la educación,
donde la comunidad cristiana contribuye en gran medida al bien común. La
Iglesia católica y la Iglesia protestante dirigen una serie de
instituciones que hacen una contribución fundamental a la sociedad. La
tasa de analfabetismo sigue siendo muy alta en Papúa Nueva Guinea,
llegando a más del 35% de la población. Hoy en día las iglesias
cristianas gestionan el 70% de la educación del país (solo la Iglesia
católica cuenta con más de 3.000 escuelas) y su contribución siempre ha
sido ampliamente reconocida.