Uagadugú, BURKINA FASO (Agencia Fides, 15/10/2019) - “Estos ataques tienen como objetivo debilitar
nuestra forma de vivir juntos, heredada de nuestros antepasados, que
debemos preservar a toda costa”, aseguró el presidente de Burkina Faso,
Roch Kaboré, en su mensaje a la población alarmada por la ataque contra
la mezquita de Salmossi, que tuvo lugar el viernes 11 de octubre y en el
que 16 personas perdieron la vida.
Después de las comunidades cristianas, los grupos armados que buscan
desestabilizar el país han atacado a la comunidad musulmana en un
intento obvio de desencadenar un conflicto sectario. Un peligro
claramente señalado por el Jefe de Estado en su discurso a la nación.
“Las religiones son vectores de tolerancia y estos ataques bárbaros nos
muestran la naturaleza del enemigo contra el que tenemos que luchar, en
un compromiso individual y colectivo”, aseveró.
Entre los ataques más graves sufridos por la Iglesia Católica se
encuentra el del domingo 12 de mayo contra la iglesia de Dablo, en la
que el padre Siméon Yampa y cinco fieles fueron asesinados. Desde 2015, al menos 610 personas han sido asesinadas en
Burkina Faso en ataques atribuidos a grupos yihadistas.