Madrid, ESPAÑA (Agencia Fides, 17/10/2019) - “Hace más de un año que recibimos la noticia
del secuestro del padre Pier Luigi Maccalli, nuestro amigo y hermano.
Todavía recuerdo la llamada al final de la celebración de la misa en la
parroquia de Bugu, en Benin, y que todos nos quedamos sin palabras”. Así
comienza la nota enviada a Fides por el padre Marcos Delgado Arce,
sacerdote de la Sociedad de las Misiones Africanas (SMA), el nuevo
Provincial en España, con motivo del secuestro del padre Pier Luigi
Maccalli. El misionero fue raptado en Níger el 17 de septiembre de 2018. “Todos se preguntan por qué, qué pudo haber
sucedido y por qué Dios lo permitió”, se pregunta el religioso.
Pocos meses después, otros dos hermanos SMA se vieron obligados a
abandonar la misión Torodi, en la región de Tillaberi al sureste de
Níger, a 60 km de Niamey, a otros 60 km de la frontera con Burkina Faso.
“Gracias a Dios, en estos días están regresando a Níger, pero a Gaya,
en la frontera con Benin”, indicó el padre Marcos que estuvo en una
misión en Benin hasta julio de 2019.
“El pasado 17 de septiembre, un año después del secuestro del padre Pier
Luigi, nos encontramos en Madrid sin las respuestas a esas preguntas.
La provincia SMA de España, junto con todos los demás cohermanos, se ha
unido en una gran Eucaristía para recordar y rezar por nuestro querido
amigo”.
“Una pancarta con las palabras “Contigo, Luigi, sufrimos, rezamos y
esperamos” resume lo que estamos experimentando. Todos estamos unidos a
Pier Luigi y con él vivimos su cautiverio imaginando lo que sucederá;
con él nos unimos en oración que es lo único que podemos hacer desde
aquí y, con él esperamos su rápida liberación”.
“En este período hemos dado varias entrevistas para hablar sobre el
padre Maccalli y la realidad de Níger e invitado a todos a unirse a la
cadena de oración que hemos lanzado. Esperamos que la opinión pública y
las instituciones políticas puedan ayudarnos. Muchas personas continúan
orando todos los días y piden su liberación. Tenemos una foto de Pier
Luigi encima del altar de nuestra capilla y nos ayuda a estar cerca de
él y de todos los amigos que trabajan en esta parte de África”, concluye
el padre Delgado.