Seúl, COREA DEL SUR (Agencia Fides, 03/10/2019) – “Todavía hay muchas personas en la sociedad
coreana que no conocen a Jesús ni entienden su voluntad. Debemos
proclamar la Palabra de Jesucristo y hacer todo lo posible para que su
voluntad y su amor lleguen a cada rincón de nuestra sociedad”. Así se
expresa la Conferencia Episcopal de Corea del Sur con motivo del Mes
Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco para octubre de
2019 con motivo del centenario de la Carta Apostólica de Benedicto XV
Maximum Illud.
En un mensaje firmado por el padre Thomas Aquinas Kim Joon Chul,
Secretario General de la Conferencia Episcopal de Corea, la Iglesia
coreana se declara en sintonía con el Santo Padre: “El Papa invitó a
toda la Iglesia a expresar su espíritu misionero y su celo. En
preparación para el Mes Misionero Extraordinario, la Iglesia Católica en
Corea se esfuerza por renovar la conciencia y el compromiso misionero
de todos los creyentes”.
El texto recuerda que, como dijo el Papa Francisco en su mensaje para la
Jornada Mundial de la Misión 2019, “cada cristiano es un misionero. Por
el amor de Dios, nadie es inútil o insignificante. Cada uno de nosotros
es una misión para el mundo, porque cada uno de nosotros es fruto del
amor de Dios”.
La nota del episcopado coreano continúa: “Nuestra razón para proclamar
el Evangelio es hacer realidad el sueño de Jesús para que todos los
pueblos vivan en el Reino de Dios, llenos de amor, paz y esperanza. El
Reino de Dios que Jesús quería no era simplemente un lugar donde los
hombres pueden ir después de la muerte. En realidad, el Reino de Dios ya
está presente, incluso si aún no se ha realizado plenamente, en nuestra
vida diaria. El Reino de Dios está en medio de nosotros”, dice el
Evangelio de Lucas (Lucas 17:21). El Reino de Dios, que Jesús predicó,
es una sociedad en la que la justicia, la paz y el amor de Dios
prevalecen y guían todas las cosas en el mundo, por lo tanto, la
auténtica actividad misionera es comunicar la voluntad de nuestro Señor a
todos los pueblos y llevarlos a la plenitud de su amor, paz y
justicia”.
“Hoy, a medida que la sociedad coreana se vuelve más caótica, los
valores cristianos deben ser transmitidos. Nosotros, los católicos
coreanos, debemos guiar al pueblo coreano hacia una profunda conversión
interior en el nombre del Evangelio. Si no practicamos el amor, la paz y
la justicia por el bien de la sociedad, nuestra fe no tendrá sentido”.
Los obispos reconocen que “los católicos coreanos han hecho una
contribución importante a la democratización de la sociedad coreana y a
la promoción de los derechos humanos. Sin embargo, este no es el momento
para el propio complacimiento, más bien debemos luchar por el
crecimiento espiritual”. “Así como Jesús mostró su amor preferencial por
los pobres, los marginados y los rechazados de la sociedad, nosotros
también tendremos que llevar su amor a todos los rincones de la
sociedad, prestando atención a los más vulnerables. A través de las
obras misioneras, las palabras de Jesús se extenderán hasta los confines
de la tierra”, concluye la nota.