N'Djamena, CHAD (Agencia Fides, 14/10/2019) - "Al convocar el Mes Misionero
Extraordinario, el Papa quiere darnos a cada uno de nosotros la
oportunidad de darnos cuenta de que nuestra fe en Jesucristo,
manifestada en el bautismo, es ante todo un don de Dios que hemos de
agradecer todos los días", explicó monseñor Martin Waingue Bani, obispo
de Goré, en el sur del Chad, en su homilía del domingo 6 de octubre, día
en que se inauguró el Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019.
"Ninguno de nosotros llegó a la fe solo o a través de sus propios
esfuerzos", aseguró el obispo Waingue Bani. "La fe nace de la escucha de
la Palabra de Dios y esta palabra no puede ser escuchada a menos que
alguien la anuncie. Cada uno de nosotros ha tenido en su vida una madre,
un padre, un catequista, un sacerdote, una religiosa, en definitiva un
testimonio del Evangelio que lo llevó al conocimiento de Jesús. Por lo
tanto, este Mes Misionero también debe ser una oportunidad para que
recordemos a todos aquellos que nos trajeron el Evangelio, comenzando
por los primeros misioneros, los padres espirituales, los capuchinos, y
todas las congregaciones misioneras masculinas y femeninas. Cada uno de
ellos ha contribuido con su propia piedra a la construcción de esta
Iglesia, Familia de Dios, aquí en Doba. Tampoco olvidamos a los muchos
catequistas sin los cuales Jesucristo no sería anunciado a nuestros
pueblos", recordó el obispo.
Waingue Bani añadió: "Es a través de la acción del Espíritu Santo que
podemos creer en Jesús y amarlo. Por eso nuestra fe es un don gratuito
de Dios, a quien podemos dirigir nuestra alabanza diaria por todos sus
beneficios. Pero como semilla que recibimos y sembramos para producir
alimentos para nosotros mismos y para nuestros seres queridos, la fe nos
impulsa a redoblar nuestros esfuerzos para compartirla con nuestros
hermanos y hermanas, como una buena noticia".
"Ya sea que hayamos elegido seguir al Señor en el matrimonio o en la
vida consagrada, estamos llamados a testimoniar nuestra fe en la vida
concreta de cada día. En este sentido, bautizarse o ser cristiano
significa ser discípulo misionero, asumir la responsabilidad y el
sufrimiento como dice San Pablo en el anuncio del Evangelio", señaló el
obispo.
Waingue Bani también dijo que "la primera misión católica en Chad,
primero en Kou Doholo y luego trasladada aquí a Doba, se abrió bajo la
protección de Santa Teresa del Niño Jesús. Por eso, esta catedral, que
nos acoge para la celebración de la apertura de este Mes Misionero
Extraordinario, lleva el nombre de Santa Teresa del Niño Jesús, porque
es aquí donde nació la primera comunidad de nuestra diócesis, una
comunidad que es el fruto de esta semilla de la Palabra de Dios sembrada
en el terreno hace 90 años por los primeros misioneros católicos, los
padres espirituales franceses Heriau y Colón. Esto demuestra que la
primera forma de evangelización es ante todo el testimonio de la vida de
oración y de caridad".