Varsovia, POLONIA (Agencia Fides, 09/10/2019) - Hay un gran número de obispos, misioneros y religiosos polacos
comprometidos en el servicio pastoral y en la proclamación del Evangelio
en los territorios de misión. Es lo que destacó el arzobispo Giampietro
Dal Toso, subsecretario de la Congregación para la Evangelización de
los Pueblos y presidente de las Obras Misionales Pontificias (OMP), en
su discurso ante la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Polaca,
celebrada hoy, 9 de octubre en Varsovia, con ocasión del Mes Misionero
Extraordinario. Para la ocasión, el presidente quiso detenerse en el
servicio que las OMP pueden prestar al cuidado pastoral de la Iglesia.
Las Obras Misionales Pontificias son "una red mundial al servicio del
Papa para apoyar a la misión y a las Iglesias jóvenes con la oración y
la caridad", como lo define el Papa Francisco en su Mensaje para la
Jornada Mundial de las Misiones 2019.
En su discurso, el arzobispo Dal Toso quiso deternerse en el servicio
que las Obras Misionales Pontificias pueden ofrecer a la Iglesia y citó
un pasaje de la encíclica "Redemptoris missio" del Papa Juan Pablo II:
"Al pertenecer al Papa y al Colegio de obispos, estas Obras ocupan
también el primer lugar dentro de las Iglesias particulares, porque son
medios para inculcar en los católicos, desde la infancia, un espíritu
verdaderamente universal y misionero y para favorecer una adecuada
recaudación de fondos en beneficio de todas las misiones, según las
necesidades de cada una" (RM 84). Desde un punto de vista estructural
-continuó- las obras son universales y locales.
"El campo misionero -explicó monseñor Dal Toso- es un campo privilegiado
para manifestar la relación de enriquecimiento mutuo entre la Iglesia
universal y la Iglesia local. Si es verdad que la Iglesia universal se
encuentra concretamente en la Iglesia local, también es verdad que la
Iglesia local no puede existir sin la Iglesia universal. Entre ellos hay
una relación que impide que la Iglesia local se cierre y se convierta
en Iglesia nacional. Cuanto más se abre la Iglesia local a la misión,
más descubre que es una Iglesia universal, abierta a las necesidades de
todos los hombres".
A continuación, el arzobispo señaló los campos específicos en los que
las OMP, a través de las diversas direcciones nacionales, pueden apoyar
la responsabilidad de los obispos en la actividad misionera: alimentar
la oración por las misiones; mantener vivo el espíritu misionero en la
Iglesia a través de la animación misionera; cultivar la formación
misionera ofreciendo posibilidades de formación para sacerdotes, laicos,
religiosos y religiosas interesados en la misión; recoger donativos a
favor de las misiones, en particular el penúltimo domingo de octubre,
dedicado a la Jornada Mundial de las Misiones.
Hablando del Octubre de 2019, monseñor Dal Toso describió el Mes
Misionero Extraordinario como "una oportunidad extraordinaria para que
la Iglesia renueve el celo misionero" y ayude a "insertar la dimensión
misionera en la pastoral ordinaria, que es también el gran objetivo de
la Evangelii gaudium del Papa Francisco". En ese documento -señaló el
presidente de las OMP- el Pontífice señaló este vínculo "para despertar
más conciencia de la misión ad gentes y reanudar con nuevo ímpetu la
transformación misionera de la vida y de la pastoral". "Es precisamente
esta conexión la que estamos llamados a redescubrir. A veces se puede
caer en la tentación de considerar la misión como una dimensión
adicional, mientras que es importante comprender la conexión entre la
pastoral ordinaria y la pastoral misionera", subrayó el arzobispo.
En la perspectiva fundamental de "volver a hablar de la misión ad
gentes, es decir, de anunciar el Evangelio a los que no lo conocen", el
octubre misionero puede transformarse, entonces, "en una oportunidad
pastoral para redescubrir la belleza de la fe y, así hacerse
anunciadores de ella", aseguró.
Por eso, concluyó el presidente, la celebración del Mes Misionero
Extraordinario de octubre de 2019 ayuda a redescubrir "la dimensión
misionera y universal de la fe, que es también la verdadera naturaleza
del carisma de las OMP". Las OMPs están al servicio de esta Iglesia
misionera y dan a cada bautizado la oportunidad de vivir su propia fe
compartiendo con los demás y experimentando que su fe es universal, que
lo une a tantos hermanos y hermanas en todo el mundo. La oración, el
testimonio, la caridad son formas concretas que las OMPs ofrecen para
vivir una fe misionera y universal.