Almaty, KAZAJISTÁN (Agencia Fides, 07/10/2019) – Sigue expandiéndose el proyecto de apoyo para
familias de niños con discapacidad. Inicialmente fue lanzado por Cáritas
de Almaty en 2016 y después se extendió al resto del país con el apoyo
de especialistas italianos. En Kazajistán se organizan seminarios,
conferencias y visitas a especialistas para proporcionar conocimientos
básicos a los padres y analizar el progreso de los niños.
En los últimos días el responsable nacional de Cáritas Kazajistán, el
padre Guido Trezzani, junto con el profesor Angelo Luigi Sangalli,
coordinador del proyecto dedicado a niños con trisomía 21, visitó a
niños con síndrome de Down y a sus familias en las ciudades kazajas de
Aktau y Uralsk.
“Todo salió muy bien. Estuvimos con unas ochenta familias. Había un
ambiente agradable y los padres estaban encantados”, explica el padre
Trezzani a la Agencia Fides.
El misionero indica además que tuvieron otras peticiones: “Nos pidieron
no solo seguir adelante con el proyecto, sino también crear, en
colaboración de las instituciones, cursos de formación para
especialistas en el sector, es decir, para todos aquellos que trabajan
en jardines de infancia, escuelas y centros para personas con
discapacidad”.
El proyecto también podría extenderse más allá de las fronteras
nacionales. “Ya sabemos que en Karaganda hay unas cuarenta familias que
quieren que hagamos este tipo de visitas en su ciudad. También tenemos
solicitudes de Kirguistán e incluso de Rusia. Al regresar a Almaty,
hablaremos con las instituciones y veremos qué podemos hacer”, indica el
padre Trezzani.
Cáritas de Kazajistán también promueve un proyecto de formación
profesional para adultos y para jóvenes con discapacidad en colaboración
con un grupo de religiosos italianos. Para responder a esta necesidad,
han comenzado con la construcción de dos invernaderos, uno en Talgar y
el otro en Almaty: “El primero está casi completo, con el segundo
estamos un poco atrasados, pero diría que estamos casi listos para
comenzar un trabajo en el que desarrollen habilidades en el campo del
cultivo de flores para adultos con síndrome de Down”, concluye el
misionero.