Quito, ECUADOR (Agencia Fides, 07/10/2019) - "Hermanos ecuatorianos, ante los grandes
desafíos sociales y económicos que vivimos, coherentes con nuestros
principios y valores humanos y cristianos, invitamos a todos los hombres
y mujeres de buena voluntad a la paz, la justicia y el diálogo". Es el
llamamiento de la Conferencia Episcopal de Ecuador dirigido a todos los
ecuatorianos y que lleva por título una frase de Pablo VI: "Si quieres
paz, trabaja por la justicia".
En los últimos días se han registrado disturbios y protestas en varias
ciudades de Ecuador, así como actos de agresiones y vandalismo, con
duros enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales, que se
han traducido en más de 350 detenciones. Todo se originó después del
anuncio del presidente Lenín Moreno de eliminar los subsidios estatales
al combustible, lo que provocó la huelga y los reclamos de las
categorías de transporte pesado, autobuses y taxis.
"La paz social es el valor fundamental para salvaguardar y que se ponga
en práctica los derechos fundamentales, en particular los de los más
desfavorecidos; a partir del derecho a la vida en todas sus fases y
dimensiones", escriben los obispos, subrayando que la violencia, en
todas sus formas, "impide una visión objetiva de la realidad y pone en
grave peligro la validez de los derechos".
Por ello, el texto destaca que "la promoción de la justicia social debe
estar en el centro de todas las decisiones estatales y privadas, para
que todo ecuatoriano tenga las condiciones necesarias para vivir con
dignidad". En este sentido, cabe destacar que la justicia social exige
que el Estado "recupere los bienes de las personas, usurpadas por
sistemas fraudulentos, para invertirlos en educación, salud, seguridad,
vivienda, entre otros".
El último apelo de los obispos hizo referencia al diálogo, considerado
"el camino más adecuado y eficaz para que los ecuatorianos, en
particular los políticos, empresarios y representantes sindicales,
encuentren nuevas vías para conducirnos a un país próspero con una
economía justa e inclusiva". A través del diálogo, enfatizaron, las
diferentes realidades se comprometen a "buscar el bien común más allá
del propio", permaneciendo abiertas a un encuentro responsable, libres
de posiciones extremas.
Como pastores de la Iglesia católica, concluyeron, "acompañamos a las
personas en sus necesidades urgentes y oramos por un Ecuador pacífico,
justo y equitativo, con pan y trabajo para todos".