Karachi, PAKISTÁN (Agencia Fides, 14/10/2019) - Es necesario desarrollar una nueva cultura
nacional para hacer que Pakistán sea más tolerante e inclusivo para los
miembros de todas las religiones. Es la petición de activistas de la
sociedad civil durante un seminario organizado en Karachi por el “Center
for Social Justice” (CSJ) sobre libertad religiosa y los derechos
humanos en Pakistán.
Estudiantes, activistas, miembros de ONG, políticos y líderes de
minorías religiosas subrayaron la necesidad de fomentar la armonía
interreligiosa en el país y destacaron los obstáculos al respeto de los
derechos humanos en Pakistán.
“A pesar de tener numerosas leyes en la Constitución que garantizan la
libertad social, cultural y religiosa para las minorías, no se respetan
plenamente esas leyes”, lamentó el director ejecutivo de CSJ, el
católico Peter Jacob. “En general, la libertad religiosa es
incuestionable a nivel legal pero se debe crear una narrativa nacional
amplia para promoverla realmente en la vida social en Pakistán”.
“Necesitamos otro 'Paigham-e-Pakistan' (una declaración pública del
gobierno), con todas las partes involucradas, -incluidas la sociedad
civil, las minorías, las mujeres, los educadores y estudiantes-, para
desarrollar esta narrativa. Algunos de los problemas que afrontamos son
el resultado de cuestiones de carácter religioso. Es necesario
desarrollar una voz firme para hacer que Pakistán sea más tolerante e
inclusivo”, añadió Jacob.
Mahnaz Rahman, líder de la Fundación Aurat reiteró: “El fundador de
Pakistán, Ali Jinnah, soñó con un país en el que todos estuvieran
incluidos y con los mismos derechos. La religión es una elección
personal y debe ser respetada”, indicó perfilando el concepto
“ciudadanía” como una idea clave para todos, independientemente de su
condición social, cultura, fe, sin discriminación.
El fundador de la “Comisión Interreligiosa para la Paz y la Armonía”,
presente en el seminario, el líder islámico Allama Muhammad Ahsan Naqvi,
reiteró su deseo de “unidad con nuestros hermanos hindúes y cristianos”
y aseguró estar “a la vanguardia de la protección de sus derechos”
porque “es esencial que cada uno de nosotros haga su parte por la
prosperidad del país, dejando de lado a los que siembran el odio para
dividirnos”.
Por su parte, el profesor Riaz Shaikh,de la Universidad de Punjab,
recordó la importancia del artículo 20 de la Constitución de Pakistán,
que trata sobre los derechos de los ciudadanos paquistaníes, afirmando
que “un modelo inclusivo es esencial para sacar al país de la
oscuridad”.
“La autocrítica es vital para abordar el problema. Debe haber una razón
por la cual, desde la fundación de Pakistán, el número de no musulmanes
se ha reducido del 25-30% a un mero 3% ". “Debemos reconocer que la
religión se ha utilizado en nuestra sociedad como una herramienta para
resolver disputas y obtener beneficios. La intolerancia se ha convertido
en un gran problema, difícil de manejar”.
Los exponentes de las minorías religiosas, hindúes y cristianos, han
reiterado que “se sienten plenamente paquistaníes, cercanos a la patria”
y “quieren ser aceptados como paquistaníes porque este país es nuestro
hogar”.