lunes, 14 de noviembre de 2016

En el Ángelus el Papa dice: "Dios no nos abandona nunca"

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 13 de noviembre de 2016).- Después de haber celebrado la santa misa en la Basílica Vaticana, el  Papa se asomó a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico para rezar el ángelus dominical con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.


El Santo Padre comentó el pasaje del  Evangelio de San Lucas en que Jesús, frente al templo de Jerusalén, habla del final de los tiempos y afirma que un día no quedará piedra sobre piedra de todo lo que contemplan quienes le escuchan. Pero con esas palabras,  observó FRANCISCO, Jesús no quería ofender el templo , sino explicar que las construcciones humanas, incluso las más sagradas, son pasajeras y no hay que poner en ellas nuestra seguridad. “¡Cuántas presuntas certezas en nuestra vida pensábamos que eran definitivas y después se revelaron efímeras! –exclamó Por otra parte, ¡cuántos problemas nos parecían sin salida y luego se superaron!”.


Jesús sabe que siempre hay alguien que especula con la necesidad humana de seguridad y pone en guardia de tantos falsos mesías que se habrían presentado. “¡También los hay hoy! –dijo el Pontífice- Pero el Señor dice que no hay que dejarse aterrorizar y desorientar por guerras, revoluciones y calamidades, porque también  forman parte de la realidad de este mundo.  La historia de la Iglesia es rica de ejemplos de personas que han soportado tribulaciones y sufrimientos terribles con serenidad, porque eran conscientes de estas seguros en las manos de Dios… que no nos abandona nunca”.


“Permanecer firmes en el Señor, convencidos de  que no nos abandona, caminar en la esperanza, trabajar para construir un mundo mejor, a pesar de las dificultades y los acontecimientos tristes que marcan la existencia personal y colectiva, es lo que verdaderamente cuenta:  es a  lo que la comunidad cristiana está llamada para  ir al encuentro del “día del Señor”. El Papa subrayó que en esa perspectiva se coloca la experiencia del Jubileo de la Misericordia que hoy se concluye en las Diócesis de todo el mundo con el cierre de las Puertas Santas en las iglesias catedrales. “El Año Santo –dijo nos ha llevado por una parte a mirar hacia el cumplimiento del Reino de Dios, y por otra, a construir el futuro sobre esta tierra, trabajando para evangelizar el presente, para hacerlo un tiempo de salvación para todos”.


Jesús en el Evangelio nos exhorta a “tener bien firme en la mente y en el corazón la certeza de que Dios guía nuestra historia y conoce el fin último de las cosas y de los eventos. Bajo la mirada misericordiosa del Señor se devana la historia en su fluir incierto y en el entrelazarse de bien y de mal. Pero todo lo que sucede está conservado en Él; nuestra vida no se puede perder porque está en sus manos.  Pidamos a la Virgen María que nos ayude a través de los acontecimientos, felices y tristes, de este mundo a mantener firme la esperanza de la eternidad y del Reino de Dios. Recemos a la Virgen María, para que nos ayude a entender en profundidad esta verdad: ¡Dios nunca abandona a sus hijos!”.


Después de rezar el Ángelus el Santo Padre recordó que esta  semana ha sido restituido a la devoción de los fieles el más antiguo crucifijo de madera de la Basílica de San Pedro, que se remonta al siglo XIV y que tras su restauración será colocado en la Capilla del Santísimo Sacramento, en recuerdo del Jubileo de la Misericordia.


“Hoy –prosiguió se celebra en Italia la tradicional Jornada de Agradecimiento por los frutos de la tierra y del trabajo humano. Me uno a los obispos a la hora de desear que la madre tierra sea siempre cultivada en modo sostenible. La Iglesia está cerca del mundo agrícola al que  mira con simpatía  y reconocimiento y exhorta a no olvidarse de  cuántos, en muchas partes del mundo, están privados de los bienes esenciales como el alimento y el agua”.


Por último, dio un gracias especial a las asociaciones que en estos días han trabajado en el Jubileo de las personas marginadas.