CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 12 de noviembre de 2016).- Ayer por la tarde el Papa FRANCISCO fue al barrio de Ponte di Nona, en la
periferia de Roma, para visitar en un apartamento a siete familias,
formadas por jóvenes que han abandonado en los últimos años el
sacerdocio. Cuatro eran de la diócesis de Roma, donde habían sido
párrocos, uno de Madrid, otro de América Latina y el último de Sicilia.
El Santo Padre quiso manifestar así su cercanía y su afecto a
quienes han tomado una decisión a menudo no compartida por sus hermanos
en el sacerdocio y sus familiares ya que su vocación entró en crisis
después de varios años dedicados al ministerio sacerdotal en las
parroquias, porque la soledad, la incomprensión, la fatiga por el gran
esfuerzo de responsabilidad pastoral, hicieron que se tambalease su
decisión inicial del sacerdocio. Tras varios meses e incluso años de
incertidumbre vieron que se habían equivocado y decidieron dejar el
presbiterio y formar una familia.
La llegada del Papa al apartamento se vio marcada por el entusiasmo:
los niños se reunieron en torno a él para abrazarlo y sus padres se
emocionaron. Todos los presentes apreciaron la visita de FRANCISCO
porque sintieron que no les juzgaba sino que estaba cerca de ellos y les
demostraba su afecto, escuchando sus historias y siguiendo con interés
el desarrollo del proceso jurídico de cada uno de sus casos,
asegurándoles su amistad y su interés paternal.
Una vez más, el Papa quiso dar una señal de misericordia a los que
viven una situación de peligro espiritual y material, poniendo de
relieve la necesidad de que ninguno se sienta privado del amor y de la
solidaridad de sus pastores.
Con la visita de ayer se concluyen los Viernes de la Misericordia del
Papa durante el Jubileo. En enero visitó un hogar de ancianos y otro
para pacientes en estado vegetativo; en febrero, una comunidad de
drogadictos; en marzo (Jueves Santo), un centro de acogida para los
refugiados; en abril a los refugiados y migrantes en la isla de Lesbos;
en mayo, una comunidad para personas con discapacidad mental grave; en
junio de dos comunidades de sacerdotes ancianos y enfermos.
En julio, durante el viaje a Polonia, el Papa hizo su Viernes de la
Misericordia con una oración silenciosa en Auschwitz-Birkenau, visitando
a niños enfermos en el hospital pediátrico de Cracovia y rezando el Vía
Crucis con los participantes en la JMJ , entre ellos jóvenes iraquíes,
sirios y de otras zonas de guerra.
En agosto fue a la "Comunidad Papa Juan XXIII" que acoge a las
mujeres liberadas de la esclavitud de la red de prostitución; en
septiembre visitó un departamento de neonatología y un hospicio para
enfermos terminales. Por último, en octubre, estuvo en la "Aldea
Infantil SOS" , una casa de familia en Roma que acoge a los niños con
dificultades personales, familiares y sociales.