Ratnapura, SRI LANKA (Agencia Fides, 11/04/2017) - La industria del té en Sri Lanka se remonta a
hace más de 150 años y continúa siendo el principal motor de la
economía del país, proporcionando empleo a 2 millones y medio de sus 22
millones de habitantes. El Departamento de Desarrollo de Exportación
señala que el sector representa el 62% de todas las exportaciones
agrícolas, generando 1.600 millones de dólares cada año y tiene una
comunidad de 400 mil pequeños productores de té.
Sin embargo, existen dificultades, especialmente ambientales. De acuerdo
con la Convención de las Naciones Unidas por la Lucha contra la
Desertificación, el país tiene una alta tasa de degradación de los
suelos, principalmente porque los agricultores han utilizado durante
décadas herbicidas sintéticos en las plantaciones sin prestar especial
atención a la protección de las fuentes de agua y a la biodiversidad
cercana a las plantaicones. El cambio climático ha llevado a sequías
recurrentes, irregularidad de las lluvias y aumento de la erosión y
acidificación del terreno.
En consecuencia, los arbustos de té se pudren y la humedad del suelo se
evapora, debilitando y dañando las raíces de las plantas. Todos estos
factores han agotado gradualmente la salud del suelo, así como han
disminuido su nivel de fertilidad.
Mientras que la degradación afecta a toda la industria, los medios de
sustento y la seguridad alimentaria de los pequeños productores de té se
ven amenazados. Así lo declara en una nota enviada a la Agencia Fides
el responsable de los planes de la Autoridad para el Desarrollo de las
pequeñas empresas de té (ADPET) en Ratnapura, una región del sur que
produce más del 70% del té de Sri Lanka.
Sólo en Ratnapura hay 150 pequeñas haciendas agrícolas de té, con menos de cuatro hectáreas, que emplean a 100 mil agricultores.
Para ayudar a los agricultores, la ADPET ha realizado un proyecto
conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) para reducir el uso de herbicidas en las pequeñas haciendas y
revertir el proceso de deterioro a través del manejo sostenible de la
tierra.