Limon, COSTA RICA (Agencia Fides, 20/09/2018) – "Los actos de violencia que ocurrieron, han
generalizado un clima de miedo en la población y han superado la línea
de respeto por la vida y la convivencia, incluso quitando la vida a uno
de nuestros jóvenes": estas son las palabras con las que el Obispo de la
diócesis de Limón, Mons. Javier Gerardo Román Arias, deploró, en una
nota enviada a la Agencia Fides, los recientes incidentes violentos
ocurridos en el contexto de la huelga nacional. En la provincia de
Limón, de hecho, las protestas fueron explotadas por grupos de vándalos
para crear el caos. La semana pasada, durante tres noches consecutivas,
algunos grupos saquearon tiendas, cerraron las calles y arrojaron bombas
de fabricacion artesanal contra dos camionetas comerciales y una torre
de telecomunicaciones.
Monseñor Román Arias apeló a creyentes y autoridades, porque no es
correcto que los responsables de estos actos de violencia sean tomados
como referencia para "estigmatizar a todas las personas que viven en
esta provincia". "Estos dolorosos acontecimientos no deben leerse en
forma aislada -añadió- sino como una expresión del descontento social
que existe en nuestra provincia debido a la situación histórica de falta
de oportunidades, que requiere una respuesta global y no paliativa".
Durante 10 días, la huelga general de empleados públicos ha casi
paralizado el país. La protesta, que comenzó con pequeñas
manifestaciones, se ha ampliado al responder, según los medios locales, a
una reacción demasiado fuerte y violenta de la policía hacia los
manifestantes. Según algunos observadores, es la huelga más grande que
se ha visto en el país durante casi 20 años, y la población se ve
afectada por la falta de servicios en las áreas de salud, educación y
transporte. Es probable que los problemas en la distribución de la
gasolina y en el sector del turismo bloqueen el país, porque son el alma
de la economía costarricense.
Los empleados protestan porque el gobierno les ha quitado muchos
beneficios a los funcionarios públicos, ha aumentado la carga fiscal y
ha reducido los gastos del servicio público, lo que ha provocado la
reacción de todos los sindicatos. Desafortunadamente, en estos días ha
habido enfrentamientos violentos e incluso la muerte de un joven de 17
años por una bala disparada por la policía.
Solo después de 10 días ayer, 19 de septiembre, fue posible organizar
una reunión entre el gobierno y los sindicatos para encontrar una
solución. Union Sindical, un conglomerado de asociaciones entre las que
predominan los docentes y operadores de hospitales, ha acordado sentarse
a la mesa, a la que también han asistido algunos obispos que
representan a la Conferencia Episcopal.
"Lo más importante es restaurar los canales de diálogo y comunicación",
dijo Steven Nunez, un delegado del gobierno, al final de la reunión, en
medio de fuertes críticas del sector privado por la supuesta tolerancia
del gobierno ante las recientes medidas de presión y pérdidas causadas
por la huelga. Las autoridades aún no han cuantificado el efecto
económico general de las huelgas, pero la principal asociación de
empleadores se ha quejado de las "millonarias" pérdidas, mientras que
las agencias de viajes informan que hasta el 50% de las reservas han
sido canceladas.