Bamenda, CAMERÚN (Agencia Fides, 20/09/2018) - En las provincias anglófonas de Camerún la
tensión continúa aumentando. Los enfrentamientos entre los grupos
independientes y el ejercito son cada vez más frecuentes y quién sufre
las consecuencias es la población civil. Ahora es peligroso salir por la
calle a cualquier hora del día. Las actividades están paradas o se ven
ralentizadas por los enfrentamientos. Y no parece verse en el horizonte
ninguna solución política. Con estas palabras han expresado su
preocupación a la Agencia Fides fuentes de la iglesia católica en
Bamenda, uno de los centros principales de las provincias anglófonas.
Tras pedir el anonimato por cuestiones de seguridad, las fuentes de
Fides afirman: “Desde hace dos o tres semanas se están produciendo
continuamente enfrentamientos. Las fuerzas armadas de Camerún hacen
frente a los ataques imprevistos de los independentistas. Se han
producido ya varios muertos en ambos bandos. ¿Cuantos? Es difícil decirlo. Y la situación sigue empeorando”.
Las provincias anglófonas, unidas a las regiones francófonas después de
la independencia alcanzada el 1 de enero de1960, siempre han
reivindicado su propia autonomía. En particular, piden poder utilizar el
inglés, en lugar del francés, como legua en los actos públicos y en las
escuelas. También piden que en los tribunales se aplique el sistema de
la common law británica en lugar de los códigos de origen francés que
están en vigor en otros lugares del país. Si en los primeros años
después de la independencia, se reconocía una cierta forma de
independencia, con el tiempo los anglófonos vieron erosionarse sus
espacios propios e iniciaron a experimentar una cierta asimilación.
“Actualmente - continúa la fuente de Fides – existen tres posiciones
diferentes. Están los que esperan una autonomía, dentro de una
federación con los francófonos; están los independentistas que quieren
una secesión de Yaoudé. Y por último existe una gran tierra de nadie, de
personas que se definen 'neutrales', que piden poder utilizar el inglés
y que se respeten sus propias tradiciones, sin tensiones”.
A partir del 2016 las manifestaciones por la inconformidad se hicieron
más frecuentes. El 1 de octubre de 2017, los sectores más extremistas
llegaron a declarar la independencia de las dos provincias anglófonas de
Camerún y el nacimiento de la República de Ambazonia. Esto provocó el
incremento de la tensión en ambas provincias. “El Gobierno central –
explica la fuente – afirma con palabras que quiere la paz y la
estabilidad de la región, pero no hace nada concreto para instaurar una
mesa de negociaciones. Aquí llegan constantemente más soldados y la
tensión aumenta”.
Por todo esto la situación es cada vez más tensa. “La vida se hace
difícil. Todos los lunes se paran las actividades en señal de protesta,
la gente no sale de casa. Todo se queda parado. Es una forma de protesta
que lleva tiempo sucediendo. Para superar la crisis hace falta diálogo y
apertura. Pero por el momento no se ve ninguna salida”.