Bogotá, COLOMBIA (Agencia Fides, 19/09/2018) – Hace exactamente una semana, en la tarde del 12
de septiembre, 6 personas fueron liberadas como rehenes por el grupo
guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN). En la operación, la
Iglesia, junto con la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias,
desempeñó un papel principal. El ELN enfatizó que había procedido a
pesar de "las dificultades planteadas por el gobierno nacional, que se
negó a acordar protocolos favorables a la liberación de los seis
presos", según la nota recibida de la Agencia Fides. Este hecho ha sido
considerado un paso importante pero aún no decisivo para lograr la paz
entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional.
El Presidente de la República de Colombia, Iván Duque, expresó
satisfacción por la liberación de seis rehenes, pero a continuación,
exigió la liberación de todos los rehenes en manos del ELN como
condición previa para la continuación de las conversaciones de paz, y
reiteró que el gobierno insistirá la liberación de todos los prisioneros
y el cese de actividades violentas contra la población.
El Presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Oscar Urbina Ortega,
arzobispo de Villavicencio, tras felicitar el hecho, en un comunicado de
prensa, subrayó que son siempre "pasos" que deciden reanudar el diálogo
entre el gobierno y el ELN y lograr la plena paz para Colombia.
Lamentablemente, con respecto al camino de la paz en Colombia, se
confirma la noticia de que en algunas partes del país un grupo de ex
guerrilleros de las FARC, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia, ha retomado las armas. Desilusionados por la vida civil y la
continua amenaza de los paramilitares, un grupo de ex miembros de las
FARC ha vuelto a tomar las armas y ponen en peligro el acuerdo de paz,
que, sin embargo, también es cuestionado por el presidente Iván Duque.
Entre los objetivos proclamados por el nuevo grupo está el de defender
poblaciones de los grupos armados.
Los voluntarios misioneros que ayudan a la población en áreas que eran
parte de las FARC han verificado hace algún tiempo, con médicos y
psicólogos voluntarios, que algunos ex miembros de las FARC no podían
vivir con la nueva situación civil y social. En la información enviada a
la Agencia Fides, se lee: "Hay que recordar que este conflicto ha
durado 50 años, por lo que hay soldados que toda su vida sólo han
luchado y vivido entre las armas Es evidente que cambiar sus vidas
requiere por completo un enorme sacrificio y. habilidades personales
para poder lograrlo". Es por eso que los rebeldes que volvieron a las
armas y dijeron: "Aquellos de nosotros que estamos armados de nuevo
estamos dispuestos a morir en los enfrentamientos".