Yaundé, CAMERÚN (Agencia Fides, 08/10/2019) - "Todos han podido expresar su punto de vista y
todos regresan a casa con un resultado", aseguró el cardenal Christian
Wiyghan Tumi, arzobispo emérito de Douala, al final del gran debate
nacional que se celebró en Camerún del 30 de septiembre al 4 de octubre,
para tratar de resolver la crisis en las dos regiones anglófonas del
país. Monseñor Abraham Boualo Kome, obispo de
Bafang y presidente de la Conferencia Episcopal de Camerún, dijo que
"participó en las sesiones de trabajo destacando la libertad de
discusión en las distintas comisiones. Un diálogo basado en la verdad
está destinado a dar buenos frutos".
Desde 2016, las dos regiones, en el noroeste y en el suroeste, han
estado en el centro de una crisis secesionista nacida de la petición de
las poblaciones locales de habla inglesa de poder utilizar la lengua
inglesa en lugar de la francesa en la escuela y en los tribunales. Una
guerra que ya ha causado la muerte de 2.000 personas, ha obligado a huir
a más de 500.000 habitantes de las dos regiones, mientras que más de
600.000 niños no han podido ir a la escuela.
Para facilitar el diálogo, el presidente Paul Biya ordenó la liberación
de 333 separatistas y opositores políticos, incluido Maurice Kamto,
quien quedó en segundo lugar en las elecciones presidenciales de 2018.
Después de cuatro días de debate, se propuso la concesión de un
"estatuto especial" para las dos regiones anglófonas, cuyas líneas
generales, sin embargo, siguen siendo vagas.
Al diálogo asistieron algunos representantes de la sociedad civil, pero
no los dirigentes de los grupos armados separatistas. En el terreno, sin
embargo, la situación sigue siendo difícil, como lo demuestra la
repetición de secuestros de civiles con fines de extorsión por parte de
los separatistas. Entre los secuestrados tambien se encontraba el padre
Augustine Nkwain, secretario de Educación Católica de la Arquidiócesis
de Bamenda, quien fue detenido durante 24 horas y luego liberado el 4 de
octubre.