Kinshasa, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (Agencia Fides 02/03/2021) – “La situación de seguridad en nuestro país, especialmente en la parte oriental, sigue siendo peligrosa y agravada por la presencia de grupos armados que el Ejército Nacional, apoyado por MONUSCO (Misión de la ONU en la República Democrática del Congo), no consiguen erradicar. Las masacres de poblaciones, secuestros y desplazamientos de personas en Kivu del Norte e Ituri, y recientemente el despreciable asesinato del Embajador de Italia en la República Democrática del Congo con su guardaespaldas y el chofer, lo demuestran ampliamente” afirman los obispos miembros del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO), en el mensaje publicado al final de su reunión, celebrada en Kinshasa del 22 al 25 de febrero.
Recordando a las víctimas de la emboscada en la que perdieron la vida el
embajador de Italia en la República Democrática del Congo, Luca
Attanasio, el carabiniere de escolta, Vittorio Iacovacci y el conductor
congoleño Mustafa Milambo, el pasado 22 de febrero, los obispos ofrecen
sus condolencias al estado italiano, a las familias y parientes de los
difuntos, y confían sus almas al Señor para el descanso eterno.
“Impulsados por la preocupación pastoral por nuestros hermanos y
hermanas heridos por atrocidades recurrentes en la región oriental del
país, hemos enviado una misión conjunta de escucha y consuelo de la
Asociación de Conferencias Episcopales de África Central (ACEAC) y de la
CENCO a las diócesis de Butembo-Beni en Kivu del Norte y Bunia en
Ituri” recuerda el mensaje enviado a Fides.
“Estamos profundamente entristecidos por la información recibida y por
la brecha entre las promesas hechas y la realidad que viven las
poblaciones de estos países golpeados por grupos armados. A partir de
esta información, la CENCO está preparando una comunicación y una ayuda
concreta”.
Entre los otros temas abordados por el Comité Permanente se encuentra la
pandemia de Covid-19. “Como todos los países del mundo, la República
Democrática del Congo sufre los efectos negativos de Covid-19. Si bien
damos gracias a Dios por habernos salvado de lo peor que se temía debido
a la precariedad de nuestro sistema de salud, nos preocupa la negación
de la realidad por parte de la mayoría de nuestros compatriotas, con la
relajación casi generalizada de la observación de las medidas de
distanciamiento fuertemente recomendadas por las autoridades
sanitarias”, denuncian los obispos, que por otro lado acogen con
satisfacción la reapertura de escuelas y universidades a partir del 22
de febrero.
Además, “la Iglesia católica, que garantiza la educación gratuita en el
98,8% de sus escuelas, sigue estando disponible para colaborar con el
Estado congoleño para una buena gestión de la educación y para la
consolidación y sostenibilidad de la educación básica gratuita”.
Tras estigmatizar la degradación del respeto a los derechos humanos
fundamentales (“represión de activistas de derechos humanos, ataques a
civiles por parte de grupos armados o fuerzas gubernamentales,
obstrucción de la libertad de expresión y manifestación”), los obispos
invitan a los “fieles y hombres de buena voluntad a no hundirnos en el
desánimo y no sucumbir al fatalismo ante los múltiples desafíos de
nuestro país, sino a dirigirnos al Señor que viene en nuestra ayuda en
los momentos de tribulación”.