Maputo, MOZAMBIQUE (Agencia Fides 04/03/2021) - “El pueblo de Cabo Delgado atraviesa una grave crisis humanitaria por ello hacemos un llamamiento a diversas organizaciones e instituciones. Intentemos difundir el mensaje de que la insurrección en el norte de Mozambique no es solo un problema de Mozambique; es una emergencia regional en toda África austral, por lo tanto se trata de una carga africana que no se puede ignorar a nivel mundial”, afirma un comunicado enviado a la Agencia Fides por el Christian Councils of Southern Africa, el principal organismo ecuménico del sur de África, que une la propia voz a la del entonces Obispo de Pemba Su Exc. Mons. Luiz Fernando Lisboa, ahora Arzobispo de la Diócesis de Cachoeiro de Itapemirim, en Brasil.
En una declaración a la Agencia Fides Mons,
Lisboa había descrito la situación de la siguiente manera: “La provincia
de Cabo Delgado sufre una guerra terrorista desde hace tres años y
cuatro meses, lo que ha provocado la huida de más de 600 mil personas y
la muerte de más de dos mil”.
El Christian Councils of Southern Africa informa que han recibido
informes sobre “decapitaciones de personas y la toma y tráfico de partes
de cuerpos humanos, así como el desplazamiento a gran escala de
poblaciones desfavorecidas en las provincias vecinas. Más del 10% de la
población de la provincia está desplazada”.
“Hacemos un llamado a los países y gobiernos del Comité de Desarrollo de
África Austral (SADC) para que respondan con urgencia a la insurrección
en Mozambique tanto individual como colectivamente, ya que en realidad
no es solo una crisis de Mozambique, y muy pronto involucrará a toda la
región con un impacto físico y económico en la vida y los medios de vida
de los pobres de la región”, advierte el organismo ecuménico.
El Christian Councils of Southern Africa también pide a “las entidades
económicas que brinden ayuda a la provincia; invitamos a los operadores
de las redes de telefonía móvil a ofrecer llamadas gratis o incluso una
cierta cuota de llamadas y mensajes gratis para que la gente dé la
alarma y pida ayuda”. En particular, hay que ayudar a las víctimas más
débiles: “niños, madres, discapacitados, enfermos crónicos y ancianos;
por no hablar de las víctimas del Covid-19, que luchan por respirar”.
“Las empresas involucradas en la extracción de recursos en la provincia
deben contribuir a la búsqueda de soluciones duraderas y no limitarse a
garantizar la seguridad de sus operaciones. Hacemos un llamamiento a
todos los sectores para que desempeñen su papel en la hora de la
necesidad”.