Santiago CHILE (Agencia Fides, 03/03/2021) - Las instituciones eclesiales comprometidas con los migrantes que trabajan en la frontera Bolivia-Chile han lanzado un llamamiento a los gobiernos de las dos naciones para que la respuesta a la migración forzada venga de “políticas públicas basadas en el respeto a los derechos humanos, a la libertad de tránsito y a la protección internacional. No queremos una sociedad insensible y poco solidarias” afirman en su mensaje.
En la carta abierta, recibida también en la Agencia Fides, dirigida a
los gobiernos nacionales y locales de Bolivia y Chile por la Caritas
nacional y local de los dos países, por la Fundación Scalabrini, por el
Instituto Católico Chileno de Migraciones (Incami) y por World Visión
Arica, se insta a una respuesta urgente a la crisis migratoria cada vez
más dramática en la frontera entre los dos países.
“La migración, causada por la violencia, la pobreza, la intolerancia, el
abuso de poder y la falta de justicia se han convertido en los Herodes
de estos tiempos y han abierto una profunda herida en la región
Latinoamericana. Miles de hombres y mujeres son impulsados a huir de sus
países y hogares en busca de una vida digna” se lee en la carta.
Hombres, mujeres, jóvenes y niños, caminan con el temor constante de ser
detenidos, de convertirse en víctimas de traficantes o de perder la
vida en el intento. El hambre, la incertidumbre y la desesperanza,
acentuados más aún por las actuales condiciones de pandemia sanitaria,
son sus compañeros de viaje. “Por años hemos visto y acompañamos los
rostros de la migración forzada. También en estas últimas semanas,
viendo la situación de hermanos migrantes en la frontera que compartimos
Chile y Bolivia, hemos procurado ayudar y crear conciencia de esta
realidad”, para que no se convierta en algo normal la violencia, la
xenofobia, la exclusión, la explotación laboral, la trata o el tráfico o
las muertes anónimas que les afectan.
Después de recordar que la indiferencia no es una opción del cristiano,
las instituciones eclesiales pro-migrantes que trabajan en la frontera
Bolivia-Chile, hacen un llamamiento a los gobiernos para que den una
respuesta a la migración forzada a través de políticas públicas
adecuadas, recordando la necesidad de que “se promuevan y fortalezcan
políticas públicas dirigidas a responder a las necesidades de las
poblaciones vulneradas de los países de acogida, para que en nuestro
continente alcancemos condiciones de bienestar, justicia social, respeto
y promoción de los derechos de todos sus habitantes”.
Por último, los signatarios expresan la esperanza de que los gobiernos
abran sus fronteras a “aquellos que buscan vivir en paz, en busca de la
unificación de las familias y de ser una esperanza de vida”, y vean en
las instituciones eclesiales y no eclesiales como “aliados para promover
soluciones sostenibles, solidarias y dignas a la migración forzada”.