Yakarta, INDONESIA (Agencia Fides 04/03/2021) - “En primer lugar, creo que la situación humanitaria en Myanmar en estos días es muy preocupante: los militares están matando a un número cada vez mayor de manifestantes civiles. Esta violencia debe cesar de inmediato”. Así lo comenta a la Agencia Fides el padre jesuita Baskara T. Wardaya SJ, profesor de historia en la Universidad Sanata Dharma de Yogyakarta, hablando de los recientes acontecimientos en Myanmar y el intento de la Asean, (la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, de la que Indonesia es el país más importante), para proponerse como mediador. “No podemos anteponer el poder político a las vidas humanas. Todos somos seres humanos y debemos respetarnos. En segundo lugar, es necesario plantearse algunas preguntas sobre la situación en Myanmar. Una de estas preguntas es si, al tomar el poder, la junta estaba motivada solo internamente por sí misma o si hay fuerzas externas que la han alentado a cumplir sus propios propósitos. Como tercer punto, debemos apreciar las iniciativas de la ASEAN para intervenir en la situación, ya que Myanmar es un miembro suyo. De hecho, la cumbre de la Asean del 2 de marzo fue un buen paso. Pero debe ir seguido de una cumbre más amplia. Al mismo tiempo, quizás una ‘mini-cumbre’ de Indonesia, Malasia y Singapur sería más efectiva, antes de que se celebre una más grande. Aparte de todo esto, creo que el paso más importante, por ahora, es evitar que la junta militar de Myanmar mate a sus conciudadanos”.
La cumbre que finalizó el 3 de marzo entre los diez cancilleres de los
países de la ASEAN no parece haber detenido por ahora la violencia y la
represión. Las noticias e imágenes de Myanmar muestran acciones atroces y
hablan de víctimas cuyo número es difícil de calcular -también porque
muchos heridos se niegan a ir al hospital para evitar arrestos cada vez
más masivos- pero que, según la ONU, solo ayer fueron al menos 38. La
policía y el ejército no perdonan ni a los sacerdotes: cuatro pastores
bautistas en Kachin se encuentran entre las 10 personas arrestadas el 2
de marzo en una iglesia en Lashio después de que la policía ingresara al
edificio de la iglesia para capturar a los manifestantes que huían.
El informe diario de la ONG “Asociación de Asistencia a Presos
Políticos” (Aapp) escribe que al 3 de marzo “un total de 1.498 personas
fueron detenidas, imputadas o condenadas en relación con el golpe
militar del 1° de febrero. De ellos, 4 fueron condenados: 2 de ellos a
dos años de prisión, uno a tres meses y otro a siete días, mientras que
61 están imputados con una orden judicial, pero evitando el arresto y
306 han sido arrestados y liberados. Un total de 1.192 siguen detenidos o
tienen cargos pendientes o están en busca y captura (incluidos 4
condenados). Hasta el momento, más de 50 personas han sido asesinadas
debido a la represión violenta y arbitraria”.
En cuanto a la Asean, el comunicado oficial emitido el 2 de marzo, ha
adoptado una postura suave de “invitación al diálogo”, pero acompañada
de varias declaraciones contundentes de algunos ministros: el ministro
indonesio Retno Marsudi, recordando los valores de la carta fundacional
de Asean, centrada en el aspecto humanitario, cita también la necesaria
“ayuda a los presos políticos” y el retorno de la democracia. Vivian
Balakrishnan, canciller de Singapur, ha pedido el fin de la violencia y
el inicio de un diálogo para un compromiso negociado, “esencial para
encontrar una solución política pacífica a largo plazo que incluya el
regreso a la vía democrática”. Singapur, ha agregado el ministro, “insta
enérgicamente a la liberación inmediata del presidente Win Myint, Aung
San Suu Kyi y otros detenidos políticos” y también “apoya firmemente la
visita del enviado especial de la ONU a Myanmar”.
El secretario de Estado filipino, Teodoro Locsin, después de que Manila
hubiera relegado inicialmente el expediente birmano a los “asuntos
internos de otro país”, en vísperas de la cumbre afirmo que la política
de no injerencia “no es una aprobación global ni un consentimiento
tácito para cometer malos actos”. Y pidió la liberación inmediata de
Aung San Suu Kyi y un “retorno completo al estado de cosas
preexistentes” antes del golpe. Los demás países de la ASEAN han firmado
el memorando conjunto que llama al diálogo, reitera la petición de la
liberación de prisioneros y apoya las iniciativas de la ONU.