Khushpur, PAKISTÁN (Agencia Fides, 02/03/2021) – Con un encuentro de jóvenes y una solemne
Eucaristía celebrada en el pueblo natal de Khushpur, en la provincia de
Punjab, donde está enterrado Shahbaz Bhatti, la comunidad cristiana en
Pakistán ha conmemorado y celebrado el décimo aniversario de la muerte
del ministro católico para las minorías religiosas. El 2 de marzo de
2011, Bhatti fue asesinado en un ataque terrorista en Islamabad: hoy los
cristianos en Pakistán, junto con hombres y mujeres de otras
comunidades religiosas, reflexionan sobre el legado del ministro
pakistaní, mientras crecen en el Comunidad católica el movimiento y la
petición para que sea reconocido su martirio oficialmente.
Don Emmanuel Parvez, párroco en Faisalabad, primo y padre espiritual de
Bhatti, que preside la Eucaristía en la plaza frente a la Catedral del
pueblo católico de Kushpur, dice a Fides que “la figura de Bhatti es una
preciosa fuente de inspiración para los jóvenes de Pakistán; su
honestidad, su pasión, su fuerza moral, su fe alimentada por la caridad y
la esperanza, son un patrimonio que nos toca no dispersar y hacer que
fructifique en el actual entramado social, político y religioso de la
nación”. Bhatti pretendía unir a los jóvenes cristianos, musulmanes y
otras minorías religiosas, “desarrollando en todos la conciencia y el
orgullo de ser ciudadanos de Pakistán, esperando que todos den lo mejor
de sí mismos por el desarrollo y el progreso de Pakistán”, explica don
Parvez. Al recordar la vida del líder católico, “gastada en la paz, el
amor, la verdad, la justicia, el bien del país”, don Parvez afirma que
“en Pakistán todavía necesitamos personas
carismáticas como él, dispuestas a entregarse a los demás y promover la
dignidad de todos los seres humanos, especialmente de los más pobres y
los que sufren, sin discriminación alguna”.
Estaba comprometido en la promoción de la educación para todos,
especialmente para los jóvenes discriminados y marginados, como los
cristianos e hindúes: “Por eso hoy es urgente seguir trabajando en
Pakistán para que se garantice el acceso a la educación, un derecho
consagrado en la Constitución paquistaní. Sólo así podremos derrotar la
cultura de la violencia y del fanatismo”.
Los jóvenes paquistaníes recuerdan hoy a Bhatti como un “hombre de
oración y acción, manso y tenaz, un hombre lleno del Espíritu Santo,
contemplativo y activo que dio su vida hasta el final, por el bien de
Pakistán, siempre inspirándose en la vida de Cristo crucificado. Por eso
esperamos que la Iglesia reconozca su martirio”, concluye don Parvez.