Washington, ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (Agencia Fides, 13/01/2016) – La Conferencia Episcopal de los Estados
Unidos ha pedido al gobierno que suspenda las redadas y expulsiones de
familias centroamericanas sin documentos en regla, acciones emprendidas
por las autoridades para la inmigración de los Estados Unidos en las
últimas semanas.
Según la información recibida en la Agencia Fides, en una carta al
Secretario de Seguridad Nacional (DHS, Department of Homeland Security),
Jeh Johnson, la Comisión para las Migraciones de la Conferencia
Episcopal y la Catholic Legal Immigration Network (CLINIC) han expresado
“gran preocupación” por la detención y la inminente expulsión de 121
centroamericanos, sobre todo madres con niños.
La carta, firmada por el obispo auxiliar de Seattle, Su Exc. Mons.
Eusebio Elizondo, y por el obispo de Orange en California, Su Exc. Mons.
Kevin W. Vann, recuerda que en el primer fin de semana del año, el DHS
ha arrestado a 121 inmigrantes clandestinos, sobre todo en Georgia,
Texas y North Carolina, para expulsarlos del país. “Estas acciones han
generado miedo entre los inmigrantes y han causado una caída de
confianza en las fuerzas del orden dentro de sus respectivas
comunidades” se lee en la carta.
Se recuerda que el Presidente Barack Obama, en noviembre de 2014,
declaró que su gobierno habría perseguido la expulsión de criminales y
de miembros de bandas, pero no de familias, de niños o de madres “que
trabajan duramente para mantener a sus hijos”, y tales acciones
contrastan con esas palabras.
Mientras tanto, la US Customs and Border Protection (CBP) señala un
fuerte aumento del flujo de inmigrantes clandestinos desde la frontera
meridional.
Desde hace varios meses los obispos católicos piden al gobierno que
ponga fin a la “práctica nociva de detención de mujeres y niños” y han
pedido al Congreso que apoye “los esfuerzos humanitarios en la región,
algo que ayudará a eliminar la violencia y a detener las situaciones que
obligan a las personas a huir de sus hogares”. Un grupo de 146
diputados demócratas en el Congreso han pedido al gobierno de Obama que
detenga la deportación de los centroamericanos que huyen de conflictos y
que los considere como refugiados.