Las conversaciones, que tuvieron lugar en un clima de gran cordialidad, han permitido el examen de diversos aspectos de la situación en Líbano y de los últimos acontecimientos en Oriente Medio. Se han expresado, pues, satisfacción por el fortalecimiento de la estabilidad del país, y el deseo de que haya una colaboración cada vez más fructífera entre las diversas fuerzas políticas en favor del bien común de toda la Nación. Se ha reafirmado el aprecio por la acogida que presta Líbano a numerosos refugiados y se ha abordado la necesidad de encontrar una solución justa y global a los conflictos que afectan a esa región.
Se ha destacado, además, la importancia del diálogo intercultural e interreligioso, así como el valor de la colaboración entre cristianos y musulmanes para promover la paz y la justicia, constatando el papel histórico e institucional de la Iglesia en la vida del país y la importancia de la presencia cristiana en Oriente Medio.