Yangon, MYANMAR (Agencia Fides, 04/10/2017) – “Es urgente detener cualquier violencia contra
la población Rohingya. Es dramático que, con combatientes procedentes
del extranjero, se esté abriendo un nuevo frente de conflicto en el
estado de Rakhine. El gobierno y el ejército de Myanmar deben darse
cuenta de que las respuestas agresivas, sin ninguna solución política,
convertirán esta situación en un desastroso conflicto. Myanmar tiene
muchas otras cuestiones urgentes por tratar: la reducción de la pobreza,
el fortalecimiento de la democracia, la construcción del Estado”: este
es el llamamiento lanzado por el Cardenal Charles Maung Bo a través de
la Agencia Fides, que habla de la crisis que atraviesa el país, a menos
de dos meses de distancia de próxima visita del Papa Francisco a Mynamar
(27-30 de noviembre).
El Cardenal señala a la Agencia Fides: “En la actualidad se tiene fobia
hacia los musulmanes por los discurso de odio que se difunden
rápidamente a través de los medios sociales y las noticias falsas asumen
rápidamente el aspecto de verdad. Además el pueblo de Myanmar está muy
influenciado por lo que sucede en otras partes del mundo. Este clima no
ayuda a resolver la crisis con los Rohingya”.
“En este contexto - dice el cardenal- la Iglesia no permanece en
silencio. Estamos trabajando para lograr un entendimiento entre los
diversos actores, a nivel social, político y religioso. La Iglesia apoya
los derechos fundamentales de todos, incluidos los Rohingya. En
Myanmar, otras minorías étnicas (como los kachin, kayah y karen)
continúan en conflicto con el ejército y viven desplazados. Los obispos
de Birmania apoyan la dignidad de cada hombre y el bien de todos los
pueblos”.
Sobre la situación Rohingya, el Cardenal recuerda que “las leyes de
1982, que negaron la ciudadanía a los musulmanes, fueron adoptadas por
un gobierno militar y no por uno democrático. Como cristianos, animados
por la compasión y la justicia, hemos pedido al gobierno y a todos que
profundicen en las acusaciones de limpieza étnica y genocidio”.
“La Iglesia reafirma los derechos de cada persona en el país y
continuará pidiendo la dignidad para los musulmanes del estado de
Rakhine, una dignidad que incluya la ciudadanía”, señala, recordando que
“hoy en día, el diálogo es el único camino a seguir. La paz es posible y
la paz es el único camino”.
Sobre la próxima visita del Papa, el cardenal Bo concluye diciendo:
“Estoy seguro de que será un extraordinario momento de gracia para el
pequeño grupo de fieles birmanos en este país budista. Su viaje es
apostólico y pastoral. Viene por invitación del gobierno, para alentar
la paz y la armonía”.