Niamey, NIGER (Agencia Fides, 09/10/2017) - “No es un misterio que los norteamericanos
están presentes en Níger desde hace mucho tiempo no sólo con drones,
sino también con militares, así como los franceses e incluso los
italianos”, dice a la Agencia Fides Mauro Armanino, misionero de la
Sociedad de Misiones Africanas (SMA), que trabaja en Níger, comentando
la emboscada en la que han perdido la vida cuatro soldados de los
llamados Boinas Verdes, las fuerzas especiales del ejército
estadounidense. La emboscada en la que también han muerto cinco soldados
de Níger, ocurrió el 5 de octubre cuando una patrulla mixta
estadounidense-nigeriana se dirigía a reunirse con algunos líderes de la
aldea en el suroeste de Níger, en la frontera con Malí. El asalto fue
cometido por al menos 50 hombres armados que llegaron con pick-up y
motos. Ningún grupo ha reclamado la acción, pero en la zona está
presente Al Qaeda.
“Se está realizando una estrategia continua de contención de los flujos
migratorios por medios militares, tanto con las tropas europeas y
americanas, como con los G5 de las tropas africanas, de los que
curiosamente está excluido Senegal, que aún pertenece a la realidad del
Sahel. La razón no es conocida.
Algunos dicen que es una cuestión de
asignación de los recursos puestos a disposición por parte de Occidente:
más países hay menos dinero reciben los estados individuales”, dice el
p. Armanino. El G5, en gran medida patrocinado por Francia prevé la
creación de una fuerza de seguridad pan-Saheliana formada por soldados
de Mali, Mauritania, Chad, Burkina Faso y Níger. “Al parecer los EE.UU.
son reacios a financiar el G5, y siempre hay discusiones sobre este
proyecto se producen ataques, como este en Níger y los anteriores en
Mali, Gao y Bamako, que puede ayudar a convencer de la importancia de la
creación de esta fuerza militar panafricana”, dice el misionero.
El p. Armanino no niega que haya zonas inestables en Níger debido a la
presencia de grupos armados. “Ha habido varios ataques en una zona que
está a unos 120 kilómetros de Niamey, aunque no de la misma intensidad
que en el que han perdido la vida los militares estadounidenses. Desde
hace tiempo, esa zona, que limita con Malí, es bastante inestable. La
otra zona de gran inestabilidad se encuentra cerca del lago Chad, donde
continúan las incursiones de Boko Haram en Nigeria”, explica. Pero según
el misionero, la respuesta militar probablemente genere nuevas fuentes
de inestabilidad. “En la frontera con Libia, los Tubou se están armado
para tratar de frenar el tráfico de personas”, dice. “Esto aumenta los
riesgos de desestabilización de la zona donde también viven los Tuaregs,
que no tienen buenas relaciones con los Tubou, sobre todo cuando están
de por medio intereses, como el control del tráfico ilegal o ilícito. Se
necesita otro tipo de políticas” concluye.